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“Improvisación sobre el silencio, creación instantánea” de Alejandro Marcovich

El ex guitarrista de Caifanes se defendió tanto con pies y manos, reclamando ese aire de libertad que solo da la improvisación, pues como él mismo dijo, se identifica, “como un artista cercano a la libertad”.

MARCO SERNA│DIFUSIÓN CULTURAL
“Improvisación Sobre el Silencio, Creación Instantánea”, fue el nombre del concierto ofrecido por el guitarrista argentino Alejandro Marcovich que marcó el arranque del “Décimo Festival Música libre” en el Centro de las Artes San Luis Potosí Centenario.
     Seguidores del artista se dieron cita en punto de las 6:00 PM de este 8 de marzo, para ingresar al Teatro Polivalente, donde comenzó el embate.
     El intérprete retó al silencio, en una lucha donde la munición principal fue el ruido y el final de cada pieza sería marcado por el mismo compositor.
     “Es la primera vez que estoy en este espacio, que es adecuado para hacer este tipo de cosas”, explicó Marcovich al término de su primera improvisación, luego afinó detalles para continuar, “porque los duendes, reos y enfermos mentales que andaban por estos sitios también vinieron a jugar”… entonces continuó su enfrentamiento contra el silencio.
     Para el combate, el cantante, compositor, arreglista, productor y físico de la UNAM colocó en la retaguardia un par de amplificadores de válvulas, en tanto delante, como escudo se rodeó de pedaleras. Luego apuntó al frente con su “Fender American Telecaster Plus Deluxe”, ─su fiel compañera de vida,─ lanzando notas al aire que descansaron por minutos entre loops que marcaban ritmo.
     El silencio trató de imponerse, sin embargo Marcovich contrarrestó con más figuras y técnicas, siempre luciendo destreza en el mástil de arriba hacia abajo y viceversa, como solo un virtuoso podría hacerlo.
     En esta lucha, conocedores del instrumento, adularon figuras rítmicas, arpegios y técnicas de experimentación alucinantes, así como sonidos con ligera distorsión y ataque lento para a veces simular el sonido de un violín, sensaciones auxiliadas con reverberación, chorus y delay; luego el guitarrista devolvía el sonido característico a su guitarra eléctrica, natural, y a veces distorsionado sin llegar al extremo, casi siempre limpio, sonido versátil gracias a los cambios de pastilla, tonos y volumen que el artista utilizaba para enaltecer riffs de rock, blues y jazz sin dejar detrás algunas figuras de guitarra clásica.
     La técnica del virtuoso, destacó por el uso de recursos básicos del instrumento, nos referimos principalmente a los Slides, Bends y Pull Offs, pero también recurrió al Palm-Mute, Tapping o Hammer On para la construcción de estructuras circulares que marcaron ritmo. Encima destacaron armónicos naturales y artificiales pero sobre todo escalas que dejaron ver la creatividad del artista, esa que deriva de su experiencia “de casi 50 años de tocar guitarra”. En cuanto al tema, Alejandro diría en entrevista, “el origen de mi creatividad surge gracias a toda la combinatoria de ideas que yo he aprendido a lo largo de todo este tiempo, entonces, pues tengo cierto conocimiento sobre lo que se puede hacer con el instrumento, en cuanto a escalas, ritmos y armonía”.
     Durante su enfrentamiento contra el silencio, el ex guitarrista de Caifanes se defendió tanto con pies y manos, reclamando ese aire de libertad que solo da la improvisación, pues como él mismo dijo, se identifica, “como un artista cercano a la libertad”.
     “La guitarra es un pequeño universo. Puedes empezar buscando posibilidades en el ritmo, la estructura, la armonía o en la melodía para ver qué se crea, porque el arte es así, juegas y juegas… como un escritor, que escribe y escribe y de repente saca la hoja, la arruga y la tira al cesto… y bueno, esto es un poco de eso, nada mas que delante del público. Yo pruebo cosas, y ya, de repente pues se acabó el juego, igual quedó ahí en el aire una semilla de ideas y nada más. No es un show como tal, donde ya sabes qué vas a escuchar, aquí no, ni yo sé qué voy a tocar ni ustedes saben qué van a escuchar”, explicó.
Marcovich ─quien agradeció a los asistentes haberse dado tiempo para “verlo jugar”─, dijo que no habría una segunda ocasión para esta experimentación. “Esto implica por supuesto la paciencia y comprensión de todos ustedes, y asumo el riesgo, porque de repente toco cosas y digo, eso no me gustó, pero estoy frente a cientos de personas, pero la gente que viene a ver algo así no está como en plan de juzgar, porque en realidad lo mas probable es que la cague pero el chiste es la diversión que implica el juego, con la complicidad de la gente… en fin el show debe continuar”.
     Es así como “el hombre que de niño disfrutaba coleccionando estampillas y piedritas” continuó su juego, ahora jugando con el ruido por casi una hora, hasta que él mismo marcó el final del embate. El público lo despidió con aplausos y al cabo de un rato el silencio marcó de nueva cuenta territorio.
     Alejandro Marcovich estudió en la Escuela Nacional de Música (UNAM) y en la Escuela Superior de Música (INBA), así como en el Colegio de Música de la BUAP y en el taller de jazz de la Escuela Superior de Música (INBA). Asimismo tomó talleres de jazz en Estados Unidos con Joe Diorio y con Jim Hall.
     La 10ª edición del Festival Música Libre se suma a las actividades especiales que el Centro de las Artes de San Luis Potosí Centenario realiza durante este año para festejar su 10º aniversario, que se conmemora en el mes de agosto.
Las actividades se extenderán hasta el próximo 17 de marzo y en total se programaron 15 eventos entre conciertos, presentaciones de libros, conferencias y una Masterclass en cuatro sedes diferentes, la Sala de Conciertos del Área de Música del CEART, el Teatro Polivalente del CEART, Plaza Citadella, y el municipio de Matehuala.

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