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Corrupción

Ojalá que el gobierno de López Obrador ponga freno a las obras infladas

Por FRANCISCO VALERO

Debido a las promesas hechas durante su campaña política, los ciudadanos guardan grandes expectativas en torno al gobierno que habrá de encabezar Andrés Manuel López Obrador.

Adversarios lo criticaron porque en los debates siempre arremetía contra corrupción citando cifras millonarias.

Creemos que tiene razón. Nos podemos dar cuenta que cualquier obra ejecutada con recursos públicos es demasiado costosa, sin embargo no se puede denunciar ya que los mismos aparatos gubernamentales establecen el costo mínimo y el costo máximo de la obra, para mala suerte de México nuestros gobernantes siempre optan por el máximo costo. Miles de obras se realizan de esa manera, entonces ¿dónde quedan los recursos excedentes?

Vengamos al aspecto local. La construcción del camino a Joya de Luna, que tiene una distancia cercana a los siete kilómetros. El costo fue de treinta millones de pesos en el año 2015. Sin embargo el kilómetro de carpeta de asfalto está presupuestado en alrededor de un millón de pesos, dato que pudo corroborarse gracias a la administración municipal de Villa Juárez que en esa misma fecha asfaltó cuatro kilómetros de Santo Domingo a La Gavia, obra de calidad presupuestada en casi cuatro millones de pesos.

Del camino a La Joya se calcula que debió de costar algunos 10 millones de pesos, ¿entonces quién se robó el sobrante?

Pasemos a la rehabilitación del bulevar Rafael Nieto. Estuvo presupuestada por una empresa constructora en doce millones de pesos, pero las autoridades municipales comandadas por Dulce María Montes Zúñiga prefirieron a la empresa que lo construyó por la cantidad de treinta millones de pesos.

La obra presentó fallas en el sistema de lámparas led, entre otras. Este 2018, la FERECE miró una rúa oscura que no estuvo lista para la feria.

En la construcción de 98 casas como parte del Programa de Vivienda también hubo corrupción. La cadena de inmoralidad fue perceptible desde la inclusión de personas que no tenían necesidad.

Las mejoras que se realizan en las escuelas también están salpicadas de irregularidades.

Los costos están inflados, pero los recursos no los manejan los directores si no las empresas que son previamente contratadas por el gobierno.

Los mandatarios cerritenses solo actúan siguiendo el ejemplo de los funcionarios de los demás niveles de gobierno, pero sea como sea, ya hay quien acabó la administración con una empresa constructora que fue favorecida con obras.

Ojalá que el gobierno de López Obrador ponga freno al cinismo.

Si las obras se hiciesen a costos reales, el próximo gobierno federal tendrá un gran ahorro que servirá para cumplir los compromisos anunciados.

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