Press "Enter" to skip to content

¿Cleptomanía?

Qué raro. Los ladrones siguen visitando domicilios en El Fortín, donde vecinos han hecho de todo y no pueden evitar que esto suceda.

La situación se ha vuelto tan insoportable, que habitantes creen que alguien del fraccionamiento pudiera estar coludido con ladrones para avisar en el momento oportuno y dar el golpe.

Primero se dijo que los bandidos actúan en un carro, ahora se conoce de la presencia de camionetas, tal y como ocurrió el lunes 26 de noviembre, frente a la casa de la señora Rosalinda Torres, sobre la calle Amaya, durante el día.

Los rateros vaciaron el hogar y curiosamente no se ha dado con los responsables, quienes no temen ser aprehendidos por la policía municipal, estatal o ministerial, porque su actividad es un claro reto para los nuevos mandos.

Se habla de que el botín fue cuantioso. El robo ocurrió cuando la mujer dejó la casa por un momento, al parecer para ir al mandado o bien para recoger a sus hijos de la escuela.

A la fecha nada puede hacerse. Los vecinos han recurrido a la seguridad privada e incluso arremetieron a golpes contra sujeto que fue sorprendido dentro de vivienda, pero estando preso el tal “Mauricio El Mozo”, los robos siguieron.

Es lamentable, pero la ciudadanía ha asegurado que hará de todo si llegase a dar con ladrones, incluso en redes sociales de cerritenses predominan videos de linchamientos donde a rufianes se les ha rociado de gasolina antes de encenderles un cerillo.

Hay otros materiales menos violentos. Los intrusos quedan encintados junto a postes, porque la policía no llega, mientras la gente les llena el rostro de escupitajos o les da de cachetadas, pero en la “red profunda” se conoce de materiales mas extremos, donde los rateros terminan siendo mutilados porque los cacharon robando y con afilados cuchillos les cortaron las manos.

Se cree que los malvivientes tienen fuentes de “ingresos bien”, pero son víctimas de un síndrome que les excita.

Según expertos, a esta obsesión se le denomina “cleptomanía”, trastorno del control de impulsos que lleva al hurto compulsivo de cosas.

“La persona que padece dicho trastorno recibe el nombre de cleptómano o ladrón compulsivo y aunque no hay cura para esto, sí hay tratamientos que ayudan”, es lo que indica la Wikipedia.

Pues bien, así podríamos describir a los bandidos que han hecho de las suyas dentro de domicilios ajenos, pero ¿qué hay de los políticos que llegan a hacer lo mismo dentro del edificio presidencial?, ¿a estos sujetos qué calificativo podría corresponderles?

La palabra”cleptómanos” debería quedarles corta, o ¿Usted qué opina?

Nos leemos la próxima…

Comments are closed.