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La incómoda presencia de la prensa

  • La incómoda presencia de la prensa
  • Divulgar datos precisos puede estropear «el bisne» de la Policía de Investigación

Por REDACCIÓN.- Diferentes medios de información se han quejado por la forma en la que se comportan elementos de la «PDI», Policía de Investigación (antes Policía Ministerial), dado que los reporteros solicitan información sobre determinados hecho o sucesos, de los que la ciudadanía quiere saber de inmediato.

Es claro que a los agentes investigadores les resulta incómoda la presencia de la prensa, pues generalmente «el bisne» de omitir que una persona actuó bajo los influjos del alcohol les deja miles de pesos a los policías, y más cuando hay un difunto durante algún accidente.

Han ocurrido percances donde el chofer responsable refleja que ha ingerido bebidas embriagantes. La gente se da cuenta, pero curiosamente no se ejerce acción penal, pues los policías que llegaron a la escena no se ocuparon por certificar la condición del individuo. Esto no es nuevo. Generalmente siempre ocurre y son estos casos los que dejan más dinero a los impartidores de justicia, incluso con un asunto de éstos ganan más que los abogados particulares o hasta lo que perciben en un mes de sueldo. Así es el tamaño de la corrupción en el país, estado y municipio.

Generalmente el reportero llega, toma fotos, pregunta datos y a veces un video muestra el embrutecimiento del responsable debido a la borrachera, incluso se consiguen imágenes con envases o botellas aun llenas de alcohol, que servirían para estropearles el «bisne» a las autoridades, de ahí que la presencia del corresponsal sea peligrosa, sin embargo, ahora que «la policía corre» a los reporteros o «no los deja acercarse», es la gente quien proporciona gráficas y videos de ciertos sucesos que al ventilarse resultan escandalizantes no solo para la sociedad, sino para los mismos cuerpos policiacos…

Un argumento por el que a ciertos sujetos se le deja en libertad, es que así lo permite la Nueva Ley de Justicia Penal, sin embargo la ciudadanía lamenta que se deje suelto a quien drogado, idiotizado y borracho acabó con la vida e ilusiones no solo de una persona, sino de toda una familia.

Ahora bien, que la prensa hable del tema resulta incómodo para quienes tienen por costumbre «torcer» la ley al antojo.

Generalmente el reportero llega, toma fotos, pregunta datos y a veces un video muestra el embrutecimiento del responsable debido a la borrachera, incluso se consiguen imágenes con envases o botellas aun llenas de alcohol, que servirían para estropearles el «bisne» a las autoridades, de ahí que la presencia del corresponsal sea peligrosa, sin embargo, ahora que «la policía corre» a los reporteros o «no los deja acercarse», es la gente quien proporciona gráficas y videos de ciertos sucesos que al ventilarse resultan escandalizantes no solo para la sociedad, sino para los mismos cuerpos policiacos.

Al menos en esta cabecera municipal no se sabe qué hacen los agentes de la Policía de Investigación.

No otorgan información sobre las acciones que realizan, en cambio en otros municipios se habla de aprehensiones y otras acciones del cuerpo ministerial.

“No se dice nada”, expresan ciudadanos.

En los últimos días se han suscitado accidentes donde se han perdido vidas humanas y en los cuales se ha pedido justicia contra los responsables, que según testigos, juran y perjuran que conducían en estado de ebriedad.

Un percance ocurrió por la carretera que conduce a Villa Juárez, poco antes la i Griega, donde el conductor de la camioneta van trató de esquivar a un automovilista «que se le fue encima». Una mujer de Puerta del Río perdió la vida y los familiares exigieron justicia ante el temor de que al responsable no se le castigue como es debido.

El otro suceso ocurrió frente al panteón municipal de Cerritos, donde el señor Melquiades Manzanares Carrizales perdió la vida.

Según testigos, el conductor responsable andaba en estado de ebriedad.

Vecinos de la Santa Cruz, a través de las redes sociales exigieron justicia ante el temor de que las autoridades ministeriales hicieran de las suyas a cambio de la acostumbrada cantidad de dinero que según la leyenda, «siempre piden» para darle su “ayudadita” al culpable.

Ante la falta de información de la policía, no se conocen siquiera nombres, imágenes ni domicilios de choferes, mucho menos el argumento de autoridad, ya sea para liberarlos o dejarlos tras las rejas.

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