Press "Enter" to skip to content

Cerriles 1560

Ante la llegada inminente del Coronavirus existen dos tipos de personas.

En primera, están aquellos que de acuerdo a comentarios invitan a los «contagiados» a que avisen de inmediato para que quienes hayan tenido contacto con ellos tomen las medidas preventivas.

Por otro lado, conocedores de la Salud apuntan al secreto profesional de doctores o demás personal de hospitales, quienes están impedidos para dar a conocer nombres de pacientes así como sus demás datos. Dicen ellos, revelar identidades, aparte de atentar contra derechos humanos también llevaría a que los pacientes fuesen víctimas de agresiones o discriminación.

Y es que así comienza el dilema en el que tampoco los defensores de derechos humanos saben qué responder.

Por ejemplo, proteger la identidad de pacientes con Covid-19 es una opción adherida al derecho a la salud, sin embargo la gente sana también tiene derecho a que se le proporcionen los medios necesarios para proteger su salud, su familia, salvaguardar su seguridad y en este caso la identidad de alguien que presente riesgo es indispensable.

El Código Penal estipula castigo para quien a sabiendas que es portador de alguna enfermedad, actúa con dolo y contagia. Sin embargo en cuanto al COVID-19 es difícil determinar tal postura dado que muchos pacientes son asintomáticos.

Con esta columna se trata de contribuir al control de la enfermedad (si es que llega a Cerritos), y de acuerdo a los países que han levantado el confinamiento, en primera se debe haber controlado la transmisión del virus; en segundo término es necesario «tener capacidad de detectar, hacer pruebas y rastrear contactos de cada caso» para luego «minimizar los riesgos en hospitales y residencias».

El primer punto es obvio, pero con relación al segundo creemos que no existe otra forma de controlar los contagios que conociendo la identidad de los pacientes.

No es con el fin de revelarlos públicamente, sino a manera de que barrios o vecinos extremen precauciones, las que por cierto, a la fecha siguen pasando desapercibidas, tal vez por no registrarse ni un caso.

no existe otra forma de controlar los contagios que conociendo la identidad de los pacientes…

Así las cosas es necesaria una campaña informativa para que la gente sepa que en realidad el virus es más contagioso que peligroso, y que entienda que aquellos que peligran son personas adultas o con padecimientos crónico degenerativos, obesidad, entre otros. Asimismo debe acentuarse el respeto a los trabajadores de la salud.

Hablar de «aislamiento voluntario» es una expresión suave que trata de no contravenir otra de las garantías individuales de todo ser humano, en este caso la libertad. De eso aun no se legisla como en otros países, que se castiga a quien viole el aislamiento obligatorio o hasta se les multa si salen a la calle sin mascarillas.

Es claro que en México como todas las ciudades se combate una enfermedad nueva. Un virus que ha detenido al mundo y causado principalmente un colapso en el sistema de salud y grandes pérdidas económicas, algo que según expertos no sucedía desde la segunda guerra mundial.

Los científicos no saben a lo que se enfrentan. Falta conocer reacciones secundarias. Una segunda oleada de contagios pudiera ser más o menos agresiva. La creación de una vacuna tardaría más de un año o también se habla de la inmunidad colectiva que llevaría algunos 24 meses.

Ante el nuevo reto las reglas deben modificarse en varios sentidos. Pensamos que si los primeros o el primer paciente de Cerritos informara su condición desde sus propios medios, muchos podrían agradecerlo, contrario a que sea cómplice de un contagio masivo que muy pocos o nadie agradecería.

Los científicos no saben a lo que se enfrentan. Falta conocer reacciones secundarias.

Existen aplicaciones desde celulares donde el usuario permite un monitoreo desde su dispositivo, de acuerdo a los ajustes de privacidad, sin embargo en Cerritos la tecnología no es bastante.

Ahora salir a la calle es como un andar de ciegos que no saben con quién topan, pero otra solución hasta ahora, es mirar a todos con cautela, o ver hasta a uno mismo como posible contagiador.

Es bueno tener una actitud optimista sobre el caso, pero nunca está de más analizar los peores escenarios, y eso ya lo hicieron las autoridades.

Por lo pronto seguiremos promocionando las medidas adecuadas para tratar de suprimir la propagación, y estas son la sana distancia; utilizar cubre bocas y más si se cuenta con enfermedades respiratorias; salir de casa lo menos posible y de inmediato llamar a números de emergencia ante cualquier síntoma.

Del impacto económico todos podremos recuperarnos. La pérdida de los nuestros con nada se compensa.

Todo sale a flote aunque a veces ya es tarde para tomar precauciones.

Pero otra lucha es la que enfrentamos contra la «pandemia desinformativa». Las noticias falsas que prometen remedios para lo que aun no tiene cura, o la que realiza especulaciones al dar por enfermo a un paciente que resulta sano. Pero, ¿cómo supo la gente de Rioverde de un paciente de Covid-19 antes que lo confirmara el propio gobierno del estado?, ¿cómo supo Cerritos de una señora del Mercado Municipal con síntomas de COVID-19 que al final se descartaron?, y del primer caso en el estado, ¿cómo supieron los potosinos del paciente de “la Bene”, así como del pánico por el que decenas de personas estuvieron aisladas luego de haber tenido contacto con la primera víctima antes que lo confirmara Salud Estatal?

Todo sale a flote aunque a veces ya es tarde para tomar precauciones.

Si algún lector cree que las medidas de la Organización Mundial de la Salud son solo recomendaciones para gobierno u hospitales están equivocados.

Para controlar la transmisión se requiere un trabajo conjunto donde a cada ciudadano, de cualquier país le toca su parte.

Nos leemos la próxima…

Comments are closed.