- Narra su experiencia al intentar el cruce por la frontera
Redacción.- Al conocer sobre una nota aparecida en el número 546 de Plurinominal relacionada con el “Sueño Americano”, vecino de comunidad perteneciente a la cabecera, narró su experiencia.
Considera que es posible que exista confabulación entre los choferes de autobuses y hasta de la misma policía con miembros de algunas bandas delictivas.
Recordó que el autobús en que partió junto a sus amigos hacia la frontera era con viaje “directo”.
Como en su itinerario no había “paradas”, la auto nave no debía entrar a Laredo, aunque al pasar por el lugar se desvió y se detuvo en la central.
Inmediatamente se subieron algunos hombres y señalaron a las personas que debían bajar.
Apuntaron a quienes iban con la intención de cruzar hacia los Estados Unidos.
Desconoce la forma en que los identificaron, pero recuerda que de inmediato pidieron la cantidad de mil cien pesos, para dejarlos continuar su marcha.
Los que cobraron la cuota, se notaban bien vestidos y no despertaban sospechas.
“Al momento que llegamos al río, se nos pidió la cantidad de cuatro mil cien pesos, para cruzarnos en una lancha”. Platicó el narrador.
Refirió que al final cruzan caminando, solamente son estafados, pero no pueden negar la cuota, ya que podrían ser graves las consecuencias.
Sobre los “Coyotes”, contó que alquilan casas donde los emigrantes esperan el momento propicio para cruzar el río. Hasta esos lugares llegan vehículos policíacos, probablemente por una «mochada».
La presencia de vehículos policíacos hace sospechar la confabulación de los elementos con las actividades del cruce de emigrantes.
Quienes traficaban personas en este municipio, han dejado atrás el oficio.
Su lugar lo ocupan sujetos foráneos. Se reveló a Plurinominal que algunos son vecinos de Villa Arista y Ahualulco.
Denunció la “fuente anónima” que los individuos generalmente engañan a los viajeros.
Indican que sólo caminarán dos horas, pero estando en el terreno son varios días y noches los que deben andar entre el monte.
Si alguno se retrasa, lo abandonan en el camino.
A los “Coyotes” no les importa quien se quede, la mayoría son mujeres las que padecen por falta de condición física.
Cuando se encuentran con la patrulla fronteriza, «los primeros en correr son los coyotes y nos abandonan», explica el testigo.
Recuerda que con tal de llegar a los Estados Unidos, piden dinero prestado en estos rumbos o con familiares y si no logran su arribo, regresan frustrados y con “la deuda encima”.
«Para llegar a la frontera se necesita un poco más de diez mil pesos».
De entrada el Coyote pide dos mil pesos, mil cien en la primera parada, cuatro mil cien a la pasada del río, y “se gasta en pasaje y alimentación los días que permanecemos en la frontera esperando el momento propicio para cruzar”.
Al lograrlo, deben pagar al traficante la cantidad de dos mil dólares.
Es la falta de oportunidades en este país lo que los obliga a emigrar a los Estados Unidos.
Ante los últimos acontecimientos sucedidos en perjuicio de personas de Guadalcázar, dijo el entrevistado: «Es más fuerte la necesidad que el temor».






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