- También se suspendieron clases
Marco Serna y Francisco V.- La agudeza de los aguaceros generó daños y accidentes.
Es urgente que Protección Civil tome las riendas en los asuntos y exija a los propietarios de terrenos que presentan riesgo que realicen lo necesario para evitar tragedias.
La humedad ocasionó la caída de bardas, árboles y por las lluvias algunas escuelas suspendieron clases.
La noche del miércoles 18 de septiembre, una barda cayó sobre una camioneta.
El problema se registró sobre la calle Jesús Carranza, entre Maclovio Herrera y Manuel José Othón. Afortunadamente solo se conocieron daños materiales.
La unidad se dejó sobre la vía pública porque en un taller se le realizarían reparaciones.
De la Central de Autobuses, sobre Nicolás Bravo también cayeron escombros que si hubieran golpeado a un ciudadano las consecuencias habría sido intensas.
El desperfecto de ambas construcciones fue arreglado durante la mañana del 19 de septiembre.
Sobre las lluvias, la precipitación más intensa que recibió el municipio fue la que aconteció la noche del lunes 16 septiembre.
Al amanecer del martes la lluvia se presentó con gran rigor y diferentes instituciones suspendieron labores.
En las escuelas, la mayoría de alumnos no se hizo presente y los pocos que llegaron lo hicieron “enojados”, pues con la “mojada” podrían enfermar.
Pero el reblandecimiento de la tierra propició que un árbol de mezquite cayera en la calle Marcos Vives, frente a la escuela primaria «Rafael Nieto».
El árbol se despeñó cerca de las ocho de la mañana del martes 17 y estuvo a punto de apachurrar dos animales que se encontraban amarrados muy cerca.
También, una barda de piedra se derrumbó en la calle Pípila, casi esquina con 5 Febrero, en el barrio del Gavilán.
El camino al Saúz fue escenario de otro accidente donde participó un camión Dina, cuyas partes quedaron esparcidas en el lugar.






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