- Dos adultos mayores hacían de las suyas en despoblado
Marco Serna.- A cualquiera le daría vergüenza si lo descubriesen como sorprendieron a dos viejitos.
Estaban muy atareados en una orilla y al ser localizados, quisieron despistar a los fisgones pero ya los habían visto en alto estado febril.
Desde el martes 26 de noviembre se notificó a Plurinominal de este encuentro entre dos seres de edad avanzada que todavía usan su cuerpo para el placer; por cuestiones de tiempo y espacio, Plurinominal no había podido ilustrar en las páginas este suceso que despierta una morbosa fascinación ciudadana.
Testigos presenciaron “en vivo y a todo calor” el erotismo de los veteranos.
Los siguieron desde que el galano llevaba a su presa hasta el matadero, hembra muy aventurera que dejó atrás su estado civil.
El adulto es una persona conocida en la comunidad que se ubica sobre el camino a Derramaderos; a su edad todavía realiza sus “pininos”.
Como no es la primera vez que ocurre, a vecinos de la zona se les despertó la curiosidad por saber qué hacían tan emocionadas estas dos personas; pues comúnmente se pierden entre el monte.
La mañana de la fecha citada arriba, vieron primero al señor avanzando sobre la calle Abasolo. Se enfiló derecho, mientras la mujer caminó la vía que lleva al Rincón.
Desfiló por una brecha hasta que encontró a su macho entre el follaje de los mezquites.
Ya juntos, los Homo sapiens se internaron entre la geografía del municipio cerritense, pero su desesperación por el deleite les impidió pensar en que dos espectadores presenciarían el programa.
Se oyeron estrepitosos jadeos y utilizando una escuadra como posición, el sonido de sus voces indicó que los cuerpos habían hallado descanso.
Terminó la acción y al percibir a los curiosos, la pareja de adultos quiso desorientarlos enunciando frases relacionadas con la pizca del chile piquín.
La barahúnda no se hizo esperar. Los mirones esparcieron detalles sobre el encuentro pues la mujer es ajena.






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