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Plurinominal 1259

«Auxilio. Me llevan. Socorro. Ayuda, por favor».

Pero nadie iba a salir de madrugada.

A pesar de los gritos, los vecinos se quedaron detrás de las puertas. Y se escondieron. Y rezaron para que no les tocara.

A partir de entonces los ciudadanos fueron mas dóciles, porque temían que les sucediera a ellos lo que le pasó a ese pobre desesperado que habían matado los desconocidos, a ese al que los propios vecinos le dieron la espalda”.

Con esta historia, que es parte de lo que millones vivieron el siglo pasado en el otro continente, iniciamos nuestra sección Cerriles, y qué mejor para que de este modo la sociedad analice a fondo lo que padecemos, porque en una sociedad solidaria, que unida lucha por la protección de los derechos humanos, las cosas habrían sido distintas, pero en esta pequeña historia el triunfo se lo llevó el régimen del terror.

La inseguridad es preocupante. Ahora fue una persona tranquila y trabajadora. Un taxista.

Lety Vázquez conoce a fondo sobre el problema y su estrategia para mejorar el rubro es interesante, sin embargo hasta ella ha sufrido el embate de criminales.

Quienes tenemos gusto por algunas historias, concluimos en que aquellas enfocadas en princesas, versan sobre mujeres desprotegidas, que han hallado tranquilidad en seres valientes, verdaderos hombres que están dispuestos a defenderlas a capa y espada, incluso con su vida.

Eso no es todo. La historia de la humanidad habla de grandes líderes, quienes siempre estuvieron con su gente, defendiéndolos de todo y contra todos.

Las tribus, así hallaban tranquilidad, y pudieron sobrevivir por años, hasta la llegada de grupos mas fuertes.

En la actualidad esos personajes son escasos. Los líderes que hoy encabezan sociedades son gente de escritorio, buenos para el maquillaje de cuentas y saqueos, más que para defender al pueblo desprotegido. Incluso se acabaron los famosos protagonistas de los que hablan los corridos.

Los temas se hablan en las reuniones de seguridad, pero no basta con palabrerías, porque aunque el gobierno de Sauceda Loredo despertara para invertir en patrullas, a estas alturas muchos han sido víctimas del fuego cruzado, y la culpa no la tiene el paisano, lo que ocurre es reflejo del país, ese en donde te echan miedo de que podríamos ser como “Venezuela”, siendo que la verdad, más mal no podemos estar.

El derecho a la vida es la máxima garantía que el estado ha de asegurar a sus gobernados. Cuando esto no ocurre, es difícil vivir entre el caos y desconcierto de un estado que se considera fallido.

Que Dios nos bendiga, y si viene que venga pronto. Porque en el mundo en que estamos, hasta ahora, al parecer nadie a venido a morir por las víctimas.

Nos leemos la próxima.

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