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Cerriles 1716

El capricho –ya no digamos «inconformidad ciudadana»–, obliga a algunos al cambio de partido.

Esto demuestra que pesa más todo interés personal que las siglas de cualquier instituto y esto a su vez, también es prueba de la decadencia electoral que se vive en el país.

Los ideales partidistas derivados de movimientos sociales quedaron de lado, porque ahora es visto que lo que más interesa es conseguir el poder que los cargos públicos ofrecen más que continuar los ideales por los que miles de personas dieron la vida durante luchas revolucionarias.

Está bien. A una persona o a otra la llamaron para ocupar un cargo público donde podrá mostrar honestidad, actitud de servicio y de paso generar un impacto social positivo gracias a su función pública. Entonces se entiende el trabajo o respaldo que tales ciudadanos muestran a determinadas propuestas políticas, sin embargo hay quienes se enojaron con alguna administración porque su terquedad no los deja ver que no pueden tomar u orinarse sobre la vía pública, sea en plazas o calles, y que deben cerrar sus negocios a cierta hora de la noche.

Como la autoridad les llamó la atención, la terquedad le dijo a su conciencia que lo mejor era apoyar a otro partido. Esto es solo un ejemplo que se viene a la mente para ilustrar el pensamiento del “vulgo” que tampoco sirve de justificación para entablar una charla política, plática de porqué tal o cual candidato puede ser lo mejor, porque si se parte de que “se fue con aquellos porque éstos lo regañaron por escandaloso”, no puede asegurarse que se razonó el voto y que el apoyo se encamina a la mejor propuesta.

Existe un orden ya establecido que debe prevalecer, y un partido no será mejor que otro, tan solo porque otorgue libertad para que la gente haga sus escándalos a la hora que sea…

Aquí surge otro cuestionamiento. ¿Sabrá la gente los antecedentes de la palabra política?, ¿conocerán los estatutos de cada partido, lo que éstos representan, su historia y la de sus líderes?

De igual modo, ¿sabrán la lucha que vivió el pueblo de México para conseguir el supuesto estado de derecho?, ¿conocerán al menos los fundamentos del derecho constitucional, administrativo, electoral o penal?, ¿sabrán acerca de los derechos humanos o garantías individuales? Digo, porque en los mítines todo suena muy bonito, parece que tienen solución para los males, todo saben, pero realmente las palabrerías quedan muy distantes a la realidad que se consigue al primer día de ocupar la presidencia.

Por ejemplo se han dado casos en que los cargos están destinados a personas que no cumplen con requisitos legales, como tener un título profesional para estar al frente de una oficina, lo que habla del desconocimiento de la ley. También se conocen muchos casos de nepotismo en distintas administraciones, esto lejos de ser una clara ignorancia a la ley de parte de funcionarios, puede ser más un punto desconocido por el público, pues como ciudadanos puede recurrir a tribunales para obligar al ayuntamiento a acatar la ley.

Los tópicos raramente se tocan en reuniones. Es cierto, no toda la gente cuenta con la instrucción básica para comprender algunos temas, pero si no se les explica de forma detallada a las personas el por qué no se ha llegado a la solución de conflictos, se contribuye a la navegación entre mares de ignorancia.

Tampoco debe olvidarse que los mítines o reuniones particulares no dejan de ser pláticas, o bien de lo que ya fue, o de lo que todavía no es, entonces, fuera de esa “palabrería prometedora” no hay nada real.

Y es que a estas alturas, donde son más importantes las capacidades que los títulos universitarios, en esta época de la información, estamos a un “clic” de saber lo que sea.

Por ejemplo para conocer la historia de México podemos utilizar el buscador de nuestro celular o bien un video puede aclararnos el panorama.

Supongamos que yo apoyo a un partido que reclama por inseguridad, honestidad o verdad. A uno que habla de paz o de trabajo, cuando su historia, que se puede conocer en libros, revistas, periódicos o internet, incluso en documentos “oficiales” está plagada de traiciones, asesinatos, fraudes, cacicazgos, mentiras y para colmo ese partido fue el causante de la pobreza o hasta del clima de narcotráfico que ahora impera. Mucho se puede saber si se procede a la búsqueda de los datos contenidos en la historia.

Otro ejemplo es la trayectoria de algunos políticos que ahora piden el voto. Las nuevas generaciones pueden ignorar sus antecedentes, sin embargo hoy es más fácil que nunca conocer tal información.

Hay qué leer nuestra historia para lograr un voto más razonado. Lecturas que nos lleven a dejar detrás la forma tradicional de reaccionar a la política, porque si nos basamos en creer todo lo que los candidatos dicen, otros se estarían aprovechando de nuestra ignorancia.

Saber el origen de algún conflicto social o hasta de una persona, nos puede ayudar a comprender por qué las cosas o conductas son así, o cómo podrían ser en un futuro.

De otro modo la sociedad seguirá siendo alimentada con grandes dosis de promesas, por no decir mentiras.

Nos leemos la próxima…

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