- Aportaciones voluntarias generan controversia en el regreso a clases
REDACCIÓN.- Con el inicio del ciclo escolar 2025-2026 aproximándose, las familias enfrentan una presión económica creciente por los gastos asociados al regreso a clases. Útiles, uniformes, mochilas y alimentos representan un desembolso significativo, pero las cuotas escolares, presentadas como aportaciones voluntarias, desatan inquietud entre los padres debido a su impacto en el presupuesto familiar y la percepción de obligatoriedad.
En escuelas públicas de nivel básico, los montos solicitados varían entre 150 y 350 pesos por estudiante. Aunque estas cifras parecen accesibles, la controversia surge cuando algunas escuelas sugieren que el pago es indispensable para garantizar la inscripción o la entrega de documentos. Los padres reportan que estas aportaciones, aunque oficialmente voluntarias, suelen estar acompañadas de cierta presión social o administrativa.
La Secretaría de Educación Pública (SEP) establece en la Ley General de Educación que las cuotas no son obligatorias y no deben condicionar el acceso a la educación. Directivos de planteles en la zona media y el altiplano potosino aseguran que los recursos recaudados se destinan a mejoras en infraestructura, como mantenimiento de aulas o adquisición de materiales, y que las cantidades son acordadas por las asociaciones de padres, no por las escuelas.
En contraste, las escuelas privadas, exigen colegiaturas que superan con creces las aportaciones de los planteles públicos. Estas instituciones justifican los costos con base en su prestigio o servicios adicionales, aunque algunas ofrecen becas para aliviar la carga económica. En casos donde se detecten irregularidades, como el condicionamiento de servicios educativos al pago de cuotas, la SEP exhorta a denunciar al 01 800 288 6688 (TelSEP) o en las oficinas estatales.
Las encuestas locales reflejan que el gasto escolar impacta fuertemente a las familias, especialmente en hogares con varios hijos. Algunos planteles han implementado un solo pago por familia, beneficiando a quienes tienen más de un estudiante inscrito. A pesar de los esfuerzos por transparentar el uso de estos recursos, la controversia sobre la voluntariedad de las aportaciones persiste.



























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