- La deficiente investigación acabó con la soltura del homicida
MARCO SERNA.- De nuevo salió a la luz el feminicidio de Alejandra García, todo porque según reconocido medio estatal, el asunto se suma a otros que terminaron impunes, no por falta de pruebas, sino por responsabilidad del personal que forma parte de la Fiscalía General del Estado.
Una deficiente investigación acabó con la soltura del homicida, lo que sin duda, incrementa el dolor y la rabia de familiares.
El asesinato de la cerritense Alejandra García, de 19 años sucedió en marzo de 2015, en la capital potosina.
En 2013 ella se fue a la ciudad para trabajar en una fábrica, en busca de mejores oportunidades de vida. Luego conoció a Diego y se hizo su novia.
Sin embargo el 13 de marzo de 2015, alrededor de las 22:00 horas alguien reportó el cuerpo sin vida en el interior de un departamento. Plurinominal dio cuenta de los hechos en la edición número 775. Alejandra quedó boca abajo, con una chamarra, pantalón negro y botas, junto a bolsas de plástico, un ánfora y lo que parece un cajón.
La jovencita habitaba un departamento en avenida Universidad, a unos metros de la calle Guillermo Prieto, en contra esquina de la Alameda.
Las primeras investigaciones señalaban un claro estrangulamiento. El cadáver fue localizado en la parte posterior de un mueble de sala y cubierto con una sábana, el homicida trató de esconderlo de la vista de renteros de la vecindad. Diego dejó tirado el cuerpo, escondido, y se llevó artículos del bolso de Alejandra.
De acuerdo al diario Pulso, la necropsia con número 160/2015, menciona “lesiones en la ceja izquierda, equimosis en el párpado superior del ojo izquierdo, surco en el cuello blando y quemaduras de segundo grado en el estómago”.
“El especialista embaló cabellos largos color castaño encontrados en las manos de Alejandra, un encendedor debajo de su cuerpo, una botella de agua, un vaso desechable y una pulsera. Otro perito identificó presencia de espermatozoides en las muestras vaginales”, es lo que dice el rotativo, y agrega, “una vecina dijo a los policías de investigación que horas antes cuando iba al baño comunitario, vio salir del departamento de Alejandra a un hombre con cola de caballo. Con esos datos a las 13:37 horas ubicaron y detuvieron a Diego Alejandro en la colonia Cactus, quien dijo que estaba dispuesto a colaborar”.
Según los policías, quiso aparentar un robo, porque le hallaron credenciales, tarjetas de crédito y nómina, así como dinero en efectivo de la muchacha que los agentes agregaron a la averiguación, y aunque primero negó los hechos, después se contradijo ante la policía y acabó diciendo la verdad.
Diego “estuvo asistido por un abogado particular. Dijo que Alejandra era su novia y que el 12 de marzo ella le confesó que regresaría a Cerritos con su ex pareja, pues tenía previsto tener un hijo y que ya no quería nada con él”.
“Por la noche acudió a la casa de Alejandra, a quien le suplicó que no lo dejara, sin embargo, ella le reiteró su decisión. Él se puso histérico y la levantó del cuello apretando fuertemente. Ella opuso resistencia y le arrancó parte del cabello por lo que imprimió más fuerza hasta matarla”.
“El Juzgado Tercero del Ramo Penal que dictó su absolución, advirtió que, si bien el perito recopiló indicios de trascendencia como el cabello en las manos de Alejandra y se extrajo pelo del imputado de feminicidio, el dictamen comparativo no se obtuvo. Además, tampoco se ubicó el origen de los espermatozoides”.
«El cabello era trascendente, ya que de resultar positivo, estaría claro que Diego Alejandro estuvo en ese lugar y fue quien le privó de la vida», enfatizó el juez.
En la sentencia se precisó, que si bien el imputado confesó haber asesinado a Alejandra, durante la etapa de instrucción, ese valor indiciario no fue superado para alcanzar el valor de prueba plena, que se exige en una sentencia, pues de acuerdo a la ley, «no puede consignarse a persona alguna si solo existe como única prueba la confesión».
Al cuerpo de Alejandra lo esperaban desde el domingo 15 de marzo. Por la noche prepararon lo necesario para la velación.
La sepultura se programó a las 16:00 horas del lunes 16, después de la misa de cuerpo presente a la que se convocó desde las 13:00 horas.
Por su parte Miguel Quintero, quien sostuvo una relación sentimental con Alejandra acudió a despedirse. En esa tarde lluviosa se le miró en Derramaderos, en misa, escoltado por guardias de seguridad y esposado de pies y manos pues enfrentaba cargos por homicidio.
Contó con un permiso de 4 horas para la despedida. Al término de la ceremonia religiosa, el hombre fue llevado de regreso a las celdas. A Miguel Quintero lo agarraron el 27 de agosto de 2014, por hechos ocurridos el 8 de septiembre de 2012. Enfrentaría cargos por el caso de un evento organizado en El Saúz donde murieron dos personas, mientras otro quedó herido en el mismo lugar.
Por un tiempo los amigos y parientes de Alejandra expresaban condolencias en sus redes sociales.
A estas alturas ya pocos la recuerdan, pero el asunto se suma a otros feminicidios donde la impunidad ganó la batalla.
En lo que respecta a Miguel Quintero, en noviembre de 2020 fue hallado sin vida, en Derramaderos.
Primero se habló de una ejecución, luego se dijo que el hombre había perdido la vida debido a sus adicciones, y después se analizaría si todo se trató de un posible suicidio.
Miguel Quintero contaba con 36 años de edad. Según autoridades el cuerpo no tenía signos de violencia, por lo que habría muerto a causa de una sobredosis.













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