Cerritenses acudieron a despedirlo a su última morada
Ma. del Carmen V.
Nutrido número de amigos y familiares, acompañaron hasta su última morada a Francisco Javier Álvarez Quintero, conocido como «El Ronco» la tarde de este sábado 7 de enero de 2012.
Entre la multitud, se notó gran consternación por su fallecimiento a causa de un infarto.
Los problemas de salud de Francisco Javier obedecían a la avanzada enfermedad de diabetes que padecía y el poco cuidado que tenía de su salud.
Muchos de los presentes manifestaron, que a través del tiempo «El Ronco» supo ganarse la amistad de mucha gente. Era servicial y además sabía tratar a las personas.
Para El Ronco, Cerritos fue su lugar predilecto para vivir, pues la mayor parte de sus familiares emigraron a la ciudad de San Luis Potosí.
Javier nunca quiso abandonar Cerritos y ahora por siempre permanecerá en este municipio, en la tumba que ocupan sus restos, y que también alberga a su padre y al «Miguelillo Álvarez Quintero» —su hermano que fue asesinado con arma de fuego—.
En el velorio y sepelio se pudo ver a otro de sus hermanos, a quien popularmente conocemos como «El Félix», quien se notó muy regenerado.
Los problemas para la familia continúan en otro de sus familiares. Antonio Álvarez Quintero alrededor de las 11 de la noche del viernes, tuvo que ser sacado del velatorio por la policía, ya que estaba causando problemas.
Por la mañana fue liberado pero nuevamente cerca de las dos de la tarde la policía lo llevó a las celdas preventivas por el mismo delito.
Gente de todos los estratos sociales formaron parte del cortejo que acompañó al «Ronco» hasta el panteón municipal.
Muchos son comerciantes y jóvenes que tuvieron amistad con Francisco Javier Álvarez Quintero.






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