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La ruta de la fe

Cada año, cientos de peregrinos católicos realizan una travesía de fe y devoción para visitar el santuario de la Virgen de las Torrecitas, una imagen de la Virgen de Guadalupe que se apareció en una peña en 1771. El santuario se encuentra en la sierra del municipio de Santa María del Río, Querétaro, a más de 2 mil 500 metros sobre el nivel del mar.

El recorrido a pie puede durar desde días hasta 10 horas, dependiendo del punto de partida. Algunos peregrinos inician su procesión desde Rioverde o Cerritos, que son los lugares más lejanos respecto a las peregrinaciones católicas. Otros empiezan en el cerro de “El Quejador”, así llamado por la dificultad de la subida, que es una de las más exigentes del trayecto.

Los peregrinos arriesgan la salud y la integridad para llegar a su destino, soportando temperaturas congelantes, caminando por veredas rocosas e inclinadas laderas de cerros, y sufriendo dolores en los pies y las articulaciones. Sin embargo, también experimentan el milagro de la convivencia humana, la camaradería y la esperanza.

A lo largo del camino, se encuentran con altares dedicados a la virgen María y a la Santa Cruz, que alimentan su fe. También se detienen a venerar la imagen de la virgen de “La Mojonera”, una pequeña “aparición” en piedra que es una invitación a saber quién les espera al final del recorrido. La última cuesta se vuelve un verdadero martirio, pero el sacrificio es visto como una forma de expiar los pecados y obtener la gracia de la virgen.

Al llegar al templo, los peregrinos se encuentran con la Virgen de las Torrecitas, una impresión de la guadalupana sobre una peña, que tiene un color negro debido a que un soldado intentó volarla con dinamita o a que un sacerdote intentó cortarla con unos barrenos, según diferentes versiones. La imagen tiene detalles sorprendentes, como los vegetales del vestido, las estrellas del manto y el gesto facial.

El santuario es un lugar derruido por el tiempo, al que poco le ponen atención las autoridades. Sin embargo, para los peregrinos es un espacio sagrado, donde fluyen diferentes pensamientos encaminados a un solo fin: obtener consuelo en situaciones adversas. La Virgen de las Torrecitas es la depositaria de sus esperanzas, sus peticiones y sus agradecimientos.


Parte de este artículo se publicó en Diciembre 19 de 2010 en el número 298 de Plurinominal, bajo la redacción de uno de nuestros entonces reporteros.

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