- La belleza arquitectónica que resiste el olvido
MARCO SERNA.- Una casona de la calle Independencia en Cerritos, estructura que evoca la nostalgia de una era pasada, se mantiene en pie como un monumento a la historia local. Construida, al parecer, a finales del siglo XIX como una Quinta por un descendiente de la familia Turrubiartes, esta edificación ha sido testigo de la evolución del municipio a lo largo de los años.
A pesar de su estado actual de abandono, la casona aún conserva las huellas de su esplendor arquitectónico. Los arcos de piedra y las paredes robustas sugieren una construcción que fue diseñada para perdurar. Dicen que durante la Revolución Mexicana, la casa albergó una cantina, convirtiéndose en un punto de encuentro social en tiempos turbulentos.
Los recuerdos de los residentes locales dan vida a la historia de la casona. Desde niños cazando palomas entre sus muros hasta juegos de béisbol en los terrenos adyacentes, cada anécdota añade una capa más a la rica narrativa del lugar. María Pérez recuerda con cariño los frutales que adornaban el huerto trasero, un espacio que alguna vez estuvo lleno de nogales, higueras, naranjos y zapotes.
Hoy, la casona se erige como un recordatorio de los días en que la comunidad se reunía bajo su sombra, y aunque el tiempo ha transformado su entorno, su esencia permanece intacta, invitando a los transeúntes a reflexionar sobre el legado cultural que representa.








Los comentarios están cerrados.