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Video viral expone pelea entre el Pilis y el Cañis en Cerritos; la burla en redes contrasta con la preocupación de quienes advierten que pudo terminar en tragedia

  • Comerciantes del pasaje Matamoros criticaron a quienes incitaron la riña en lugar de separarlos; un cartel burlesco que promovía una «revancha» agravó la indignación

REDACCIÓN | Dos populares personajes del comercio informal en la cabecera municipal de Cerritos, conocidos por todos como el Pilis y el Cañis, protagonizaron esta semana un video que se propagó con rapidez por WhatsApp y encendió reacciones encontradas entre la comunidad cerritense.

Los hechos habrían ocurrido la noche del lunes en circunstancias que ya de entrada no dejaban lugar a dudas: ambos personajes, visiblemente alcoholizados, cedieron a las provocaciones de un grupo que al parecer convivía e ingería bebidas alcohólicas sobre la vía pública. «Dale, dice que todos se la pelamos, órale Pilis, arréglalo», se escucha decir a uno de los presentes antes de que el Cañis empuje a su amigo y lo mande de espaldas sobre la acera.

Lo que siguió no fue una pelea callejera sin más: fue un espectáculo que nadie detuvo. Mientras ambos forcejeaban en el suelo, los presentes optaron por las carcajadas y los ánimos en lugar de intervenir. «Órale, eso es lo que querían cabrones, dense en la madre», se escucha entre risas. El Pilis terminó con ventaja posicional encima del Cañis, pero en algún momento pareció recobrar la cordura y tratar de calmar a su contrincante, quien, lejos de ceder, seguía dispuesto a continuar. El video se cortó antes de que la situación llegara a su desenlace.

La difusión del clip el martes generó dos corrientes claras. Una festiva, que llegó al punto de circular un cartel burlesco convocando a una supuesta revancha entre ambos e invitando al público a apostar por su favorito. Otra más reflexiva, especialmente entre comerciantes del pasaje Matamoros, donde el Pilis y el Cañis son figuras conocidas y donde varias mujeres no dudaron en calificar de mitoteros y provocadores a quienes atizaron la riña.

Las voces más serenas del debate pusieron el dedo en la llaga: en un estado avanzado de ebriedad, una caída sobre el asfalto puede terminar en traumatismo craneal, una lesión interna o algo peor. Otros señalaron el riesgo de que cualquiera de los involucrados pudiera haber portado algún objeto que, en el calor del momento, se convirtiera en arma.

Al cierre de esta nota se desconoce si el Pilis y el Cañis, grandes amigos según quienes los conocen, ya zanjaron la disputa o si la rencilla continúa.

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