Una nueva explicación intentan vecinos del municipio al conocer que otra vez un vehículo que se sabe pertenece a Gerardo Guerrero (de Servicios Municipales), se utiliza como si perteneciera a la Presidencia.
Se trata de la camioneta que desató polémica al saberse la última semana de enero que a bordo de la misma se trasladaban vecinos de este sitio con rumbo a Villa de Arista, previo pago de la cantidad de 350 pesos para recibir atención médica en ese lugar con programas promovidos por el DIF (que en otros lugares son gratuitos).
Pero lejos de tomar una medida que limpie esa mancha de suciedad que ensucia el ropaje del ayuntamiento, ahora el vehículo sirve para que un grupo de policías municipales se trasladen a la academia en San Luis Potosí, donde se les realizan exámenes.
Es verdad que los uniformados locales llevan el mejor aprovechamiento en aquella institución, y que en una patrulla sería imposible el traslado de elementos, pero como se sabe, nada fue gratis durante la campaña, (sino una mera inversión para lograr más del doble) y tampoco las acciones de las autoridades procuran hacer por el que menos tiene, contrario a ello los funcionarios se han servido la sopa con cubiertos de los más grandes y nadie cree que sea verdad lo mencionado por un elemento municipal, de que el propietario panista de la camioneta “les hace un paro” así porque sí.
Aunque esta administración no destaca por poner al alcance de la ciudadanía las cifras en que se utiliza el efectivo de los cerritenses, (y se dice que desde hace 3 meses no presentan la cuenta pública a los demás miembros del Cabildo), la gente está atenta por conocer a cuánto asciende la renta de este vehículo particular que no encontró mejor forma de convertirse en negocio una vez que el grupo del dueño logró el poder.
Es así como los policías se observan lavando la camioneta que no pertenece al ayuntamiento frente a la comandancia (que porque la dejan llena de comida cada que la ocupan), precisamente en el lugar que corresponde a las patrullas, (por cierto a mediados de semana ocupó ese espacio exclusivo el auto del Contralor Municipal).
La Licenciada con especialidad en Derecho Penal –cuya fama creció al interceder por los borrachines azules– Silvia Rodríguez parece muy dedicada a su labor.
Tal vez el ejercer como “saca borrachos” le quitó tiempo como para dedicarse a lo suyo, en este caso la Tesorería del Municipio y se le ve por las noches entrar a esa oficina, como si el trabajo al interior de ese recinto estuviera retrasado, por eso, o las cosas “van mal” o “le quiso aventajar” antes de que se llegara el periodo vacacional.
De hecho, es cada vez más difícil que personal de este medio tenga contacto con los funcionarios municipales, y aquel al que se le ve platicando con nuestra gente, se gana muestras de rechazo de los funcionarios panistas.
Desde la publicación de ciertos datos que a las autoridades no conviene que los gobernados conozcan, el grupo que rodea a Dulce María Montes Zúñiga parece que ha decidido ser más discreto al notar la presencia de personas de este medio.
Aunque quisieran pruebas para ver cual es la fuente exacta que filtra la información que debe permanecer entre los funcionarios, no han podido comprobar nada y la frustración los invita a ser más estrictos con los que creen, proporcionan datos que les afectan.
Sin embargo es difícil que en meses un director foráneo o personajillos que apenas van teniendo idea de lo que la administración pública significa, derrumben los cimientos construidos en casi 7 años entre nuestras amistades que han visto desfilar en presidencia a cada grupo que anuncia desde “cambios verdaderos” hasta “apasionamientos en demasía” por Cerritos para concluir sus trienios solo en buenas intenciones, pero eso sí “con las bolsas llenas”.
PD: Debe incomodar a la alcaldesa y a su grupo, lidiar a diario con gente que cree de su confianza, cuando precisamente de ellos deriva la mayoría de información que los pone en aprietos.
Nos leemos luego.






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