- Forma parte de las filas del “Escuadrón de la Muerte”

Con datos de Francisco V. De la Cruz.- Vecinos de la calle Santos Degollado –entre Chicosein y Madero– daban por muerto a un ebrio consuetudinario.
Ciudadanos pensaron que se había acabado el sufrimiento para un sujeto que primero comenzó a convulsionarse sobre la vía pública y luego acabó tirado en el suelo.
Todavía el sábado 29 de junio, cerca de las 13:00 horas, el hombre pudo ser atropellado, por lo que se dio aviso a policías municipales.
Integrante de las filas del Escuadrón de la Muerte, Antonio Álvarez Quintero por enésima vez ocasiona una movilización policiaca gracias a su modo de beber.
Se sentía realizado con su botella de Yuco en la mano, cuando de repente comenzó a adolecerse.
La convulsión le ocasionó desplome antes de rodar por el suelo.
Como se le vio tirado, testigos creyeron que había perecido a causa de la tomada.
El desdichado dejó de respirar por instantes, pero comenzó a hacerlo de manera leve.
Hubo quien se apiadó del vicioso y lo colocó bajo la sombra.
Elementos policiacos, tardaron en hacer acto de presencia, pero finalmente llegaron.
Oficiales lo notaron víctima de un atolondramiento que caracteriza a los beodos, y procedieron a llevarlo a su domicilio.
Explicaron los guardias, que no es la primera vez que se brinda apoyo a este hombre que no tiene la mínima intención de alejarse del vino. Ya otras veces ha sufrido convulsiones en las celdas.
Sobre la demora, indicaron que estaban atendiendo otro asunto y la ambulancia también brindaba servicio.
Testigos reconocieron que en este lugar no se cuenta con una clínica para rehabilitar adictos, y el ingresarlos a las celdas puede ser perjudicial debido a los daños que el alcohol ha causado en su organismo.
Se explicó que tampoco se les puede llevar a un centro de atención, si no existe el consentimiento de los familiares.






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