- Lagunas en la ley favorecen a criminales
Redacción, con datos de Francisco V.- Comentarios de enfado propició la liberación de dos sujetos que fueron sorprendidos con objetos que se habían reportado como robados.
Una bomba de agua, una barra y una manguera traían consigo los supuestos ladrones que según la denuncia, sustrajeron de una cabaña ubicada a un costado de la carretera Cerritos-Villa Juárez.
Como había evidencias del hurto, el Ministerio Público los consignó ante el Juzgado Mixto, y antes de concluir el término de ley, al “Chavando” y al “Vivis” se les dejó libres.
Dijeron testigos, que los familiares siempre han argumentado el retraso mental de los individuos, según eso, uno padece “esquizofrenia”.
Entonces deberían los parientes ser responsables de la conducta, pues los personajes requieren tratamiento “médico especializado”.
Como esto no se ha tomado en cuenta, se ha dicho que la pareja delinque en perjuicio de la sociedad.
Se asegura que a diario uno de los señalados, acude con un acumulador de auto ante comerciante dedicado a la compraventa de baterías.
Esta persona lejos de cuestionarle sobre la propiedad, parece regocijarse con las entregas.
En una ocasión le llegó a comparar al “Vivis” una bomba de agua en 200 pesos sin tampoco cerciorarse de la legal procedencia del aparato.
Al parecer, en la ley hay “lagunas” que favorecen a los delincuentes.
Tampoco existe una instancia donde los ciudadanos puedan inconformarse por una decisión judicial que perjudique al orden público.
Casos como este generan polémica. Se recordará que otro asunto muy sonado fue uno donde un homicida fue absuelto porque a pesar de que se decía que en estado de ebriedad ocasionó un accidente automovilístico donde dio muerte a su acompañante, testigos indicaron que “había tomado cerveza sin alcohol”.
Otra artimaña legal, es cuando un chofer genera serios daños en propiedades y afecta la paz social al conducir ebrio, pero logra su libertad.
Abogados argumentan “que el Doctor que lo certificó no es un Médico Legal”, lo que da pie a que el juzgado ordene la soltura.
No existe una lógica jurídica a seguir, y cada persona a quien le corresponde juzgar actúa de modo diferente.
Esto también podría dar paso a que una vez libres, los delincuentes tomen represalias contra sus acusadores.
Tampoco se sabe que la autoridad ordene medidas disciplinarias establecidas en la ley contra los supuestos bandidos.






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