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CERRILES 666

“El brazo armado del PRI” ha hecho sus primeras apariciones en la cabecera municipal y se nota en las expresiones de funcionarios panistas, que será difícil que el contenido del pliego petitorio se materialice.

Debe reconocerse la buena organización de los de “Antorcha Campesina”, quienes trabajan a manera de presión armando plantones o desfilando hasta la entrada de palacios presidenciales con tal de llamar la atención de los gobiernos en turno.

Previo acuerdo político con “El Calolo”, cuando Fernando Pérez Espinoza fungía como presidente del tricolor a nivel estado, se pactó el “dedazo” de Carlos Vite Hernández como candidato a la presidencia municipal de Villa Hidalgo, la que logró aprovechando la división interna de los partidos de punta, hablamos del PRI y del PAN de su comunidad.

Desde entonces, el conjunto que ganó la presidencia utilizando el logo priísta, ya dejó ver sus intenciones de apoderase no solo de más territorio del altiplano, sino que ahora buscan la firme incursión en la zona media, y Cerritos parece un buen plato que se saborean una vez que han observado el menú.

Primero, Vite se trajo a gente de otros lugares de México, al grado de que convirtió la presidencia de Villa Hidalgo en un campamento que brinda hospedaje a fuereños; sin duda que los personajes anteriormente no tenían empleo, pero lograron un “pedazo de cobija” bajo el emblema antorchista.

Una vez acomodadas las piezas, el proselitismo se extendió a amplias zonas de Guadalcázar y continuó su consolidación en sitios de Villa Hidalgo no sin antes lograr millonarios apoyos federales para caminos en este lugar, así como accesorios que son repartidos entre simpatizantes de “antorcha”.

Cerritos quedó al margen de ese grupo político, siendo que los miembros trabajaron en Silos y Buenavista, hasta que al fin, a manera de una manifestación pacífica intentaron una plática con la alcaldesa Dulce María Montes Zúñiga para exigirle trabajo, en su mayoría encaminado a la satisfacción de los miembros que al movimiento pertenecen.

Como un cadillo en los “hue…sos”, se describe al grupo que desde el martes de la semana pasada empezó sus exigencias en el salón de Cabildo, donde los recibió con amabilidad el Secretario del Honorable Ayuntamiento Alfredo Sánchez Azúa en ausencia de la Presidenta Municipal contra quien deseaban manifestarse por la falta de obra.
Los integrantes dijeron pertenecer a lugares como Joya de Luna, Peña de Salazar, La Labor de San Diego, Derramaderos y Rincón de Banda.

He aquí las consecuencias de ese acuerdo que tomó “El Calolo” durante el proceso electoral de 2012. Al actual Diputado no le afectará el final de este cuento político, pues fue muy sencillo pactar una candidatura municipal a cambio de votos que bien le favorecieron para su postura en el Congreso.

Hoy, los bolsillos de Fernando Pérez Espinoza crecen cada quincena, aunque en lo que respecta a Guadalcázar, Villa Hidalgo y Cerritos, el daño ya está hecho.

Nos leemos luego…

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