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Cerriles 401

La denuncia sobre determinados temas, es el pan nuestro de cada día en todo medio de comunicación.
Constantemente se dan avisos sobre la corrupción de ciertas autoridades, prepotencia de funcionarios, escándalos de ciudadanos y muchos amplios etcéteras.
Con la información se alerta sobre lo que podría ocurrir en determinados casos de los cuales podríamos ser tanto víctimas como victimarios.
Como “todo le ocurre al otro menos a mí”, dejamos el tema al aire y el foco rojo parece encenderse cuando nos vemos afectados directamente por los hechos que ya nos habían sido comunicados.
Serán rasgos de conducta heredados o mal enseñados, pero nos mantienen dentro de círculos de vicio de los que difícilmente podremos salir.
Mientras que el gobierno federal presume de innumerables avances en materia de salud, la gente sabe que las cosas no son así, como tampoco lo son en muchas otras materias.
Una persona sufrió un golpe en la cabeza este fin de semana. Por este motivo fue primeramente trasladada a una clínica particular.
Es indiscutible que en todo centro de salud, la vida es lo primordial, pero también lo es, que en Cerritos no se cuenta con aparatos necesarios para salvarla en casos extremos.
La falta de personal o medicamento juegan un papel importante, —lo que ya ha sido objeto también de denuncias ciudadanas—.
Lo mismo ocurre con los vehículos de rescate, los que no son bastantes para atender a una población que supera en mucho a dos o tres ambulancias que generalmente no están disponibles por muchos factores, o simplemente no hay quien ocupe el cargo de conductor.
Es rápida la evasión de responsabilidad del personal médico en los casos en que la vida peligra, por eso les urge sacar de allí al enfermo, pues si muere en el camino se descarta cualquier negligencia médica, “porque se hace todo lo posible”.
Después el vehículo de rescate se topa en primera con que debe tener el tanque de gasolina lleno, o buscar la manera de evadir el cobro de casetas.
Es lamentable además, que aunque la sirena anuncie la verdadera urgencia, los automovilistas no tienen la cultura para abrirse y la ambulancia debe esperar a que los choferes permitan ser rebasados.
Al llegar a otra clínica, sigue la prepotencia de las autoridades de salud, donde todo parece excusa para evitar la carga de trabajo.
Quienes cuentan con un seguro social, podrían pensar que así de rápido cómo les desglosan cantidades de sus cheques serán atendidos cuando se requiere. La mayoría de las veces no es así.

Culpar a alguien de lo anteriormente planteado sería injusto.
Muchos cerritenses han enfrentado este tipo de problemas. En ocasiones se han perdido vidas.
Esta sociedad que mucho cree en la “virgencita de Guadalupe” se consuela creyendo “que todo es voluntad divina” porque pocos somos capaces de emitir un juicio a fondo sobre la raíz del problema del que todos somos responsables, pues estamos acostumbrados a pedir más que a ofrecer.

Este ejemplo es solo en materia de salud, pero si partiéramos del sistema de justicia, el educativo, político o la ética del profesionista mexicano, las cosas no serán muy distintas.

Nos leemos el miércoles…

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