No puede ser coincidencia que los secuestros, robos de vehículos, extorsiones, robos a casa habitación, y asesinatos a sangre fría hayan aumentado durante el gobierno de José Alfredo Sauceda Loredo, porque el PAN, desde la estancia de Dulce María Montes Zúñiga no invirtió en seguridad.
Al gobierno de “ensueño” del “poeta saucedista” le parece bastante lucirse entregando uniformes para policías, siendo que Dulce María, “amargosamente” desocupó a bastantes elementos justificando la acción “que porque los agentes reprobaron los exámenes de control y confianza”.
El caso es que desde entonces el número de elementos se redujo, y los oficiales no destacan más que por el aumento de multas que levantan a veces sin motivo adecuado contra el ciudadano común, que acaba pagando cantidades que ingresan a tesorería, dinero que se utiliza para pagar la nómina del PAN que se llenó de amigos y familiares de “los mismos”.
Cuando se habló de que una víctima de la delincuencia forma parte del personal del OPAPCE, el gobierno ni siquiera dio la cara, para al menos tranquilizar a la población, que entre murmullos lamenta aquellos años en que casi nadie se atrevía a retar la seguridad.
Se perdió el temor tanto, que incluso han sucedido asesinatos horripilantes en calles centrales de Cerritos, donde algunos han dado gracias a Dios de que estando entre el fuego cruzado, han resultado tan solo con el susto.
¿Acaso habremos de esperar a que sea alguien de los nuestros la víctima para reclamar por seguridad?
Es necesario tener elementos adecuados para brindar servicio a la población, con armamento y vehículos suficientes para realizar rondines en todos los polígonos, sin embargo al municipio le preocupa más tener calles pintadas o bulevares vistosos con el nombre de Cerritos, que contar con un pueblo tranquilo. Y sí, porque de cada obra millonaria, los pillos llevan su tajada.
Ya falta poco para que termine la pesadilla. Aparte de los millones de pesos que se han echado a la bolsa, a los panistas les debe de pesar el recuerdo de aquellos que fueron presas de la delincuencia durante la administración, tan solo porque prefirieron aumentos en salarios, viáticos, uso de autos oficiales como propios o acciones sinvergüenza que afectaron el patrimonio público, que invertir en seguridad. Si este rubro se hubiese reforzado al menos habría “espantando” a malhechores que demuestran mayor autoridad que el gobierno.
José Alfredo, no regale dinero a sus preferidos. José Alfredo, no arregle más edificios públicos a los que acecha la muerte, no pinte la comandancia de azul, mejor despierte e invierta en seguridad antes de que pasen más cosas que la gente jamás olvidará. Pero si la gente quiere más “PAN”, entones no nos quejemos de lo que hoy vivimos.
Nos leemos el miércoles…










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