- Aparatos utilizaban discos de vinil con éxitos de la época
MARCO SERNA.- Con la llegada de celulares inteligentes, cambió el modo de reproducir música.
Aplicaciones como Spotify, Apple Music, Google Play Music, SoundCloud o Amazon Music, quedaron atrás las memorias USB con archivos MP3s, los Discos Compactos, Casetes, o hasta los discos duros de computadora, dado que los archivos están almacenados en la nube de internet y la gente paga por un servicio mensual para acceder a casi cualquier álbum habido y por haber.
Las nuevas generaciones usan audífonos para escuchar las listas de música favorita, pero también existen rocolas digitales que son llamativas por tener la opción de cantar con micrófono y sonido amplificado al son de pistas incluidas. Además éstas permiten la visualización de videos. Estas rocolas de última generación tienen una unidad central de procesamiento (CPU) para almacenar archivos, y una pantalla, a veces táctil para elegir el tema de preferencia. Por lo general se colocan en restaurantes, bares, cervecerías o cantinas, cuando en el siglo pasado se utilizaban aparatos con discos de vinil, que mediante un sistema mecánico y eléctrico ofrecían el mismo servicio.
Es por ello que tratamos de conocer el origen de las primeras sinfonolas llegadas a Cerritos. Nuestros entrevistados recuerdan la época cercana a los años 60s. Recurriendo a sus viviencias, ellos señalan a una mujer llamada Genoveva, como propietaria de uno de los primeros negocios que tenía sinfonola.
Usando monedas, la máquina tocaba música de entonces que se reproducía mediante discos de vinilo. La rocola ambientaba el lugar dedicado a la venta de alcohol, a donde acudían personas del sexo masculino y femenino, tanto de éste lugar como de otros.
Por la misma época también hablan unas hermanas conocidas como “Las Chitas”. De ellas se dice que tuvieron un negocio en Madero esquina con Pedro Antonio de los Santos, donde desde el mediodía preparaban antojitos, los que vendían con cerveza o refrescos, servicio que se extendía hasta la noche.
Hay quienes se acuerdan que sobre la plaza estaba instalado un estanquillo llamado La Playa. Ahí también se contaba con una sinfonola de la que disfrutaba la gente que deseaba escuchar a sus artistas favoritos.
Asimismo se recuerda un aparato de éstos en donde ahora se ubica una dulcería, que es donde se ubicó un restaurante llamado El Acapulco, donde la gente disfrutaba de alimentos y bebidas al ritmo de sus melodías preferidas.
Aunque ninguno de éstos negocios subsiste, las rocolas se siguen viendiendo y en Cerritos hay por decenas, incluso existen familias que tienen una solo para amenizar sus fiestas, aunque ya no se utlizan los discos de vinilo y todo se resumen a sistemas digitales.












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