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Cerritos, de “rancho bicicletero” a “ciudad de motoristas”

  • Los esfuerzos de autoridades por mejorar la cultura vial han sido en vano

MARCO SERNA.- No es fácil para autoridades hacer que conductores entren en razón sobre la importancia de la cultura vial.

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Cientos de personas se estacionen donde no deben, o bien lo hacen sin calcular distancias o espacios para no estorbar a unidades más grandes.

Para colmo la intención de ampliar los cajones de estacionamientos en zona centro y mercado –lugares más concurridos en cabecera– no da frutos, pues incluso este medio divulgó el caso donde apenas pintaban en la calle Zaragoza, cuando un impertinente se puso encima de la pintura fresca junto a las estructuras de comerciantes semifijos, que también siempre han sido un estorbo. Esta semana fueron conocidas imágenes de maquinaria –tirando aceite– sobre la misma calle así como más vehículos entorpeciendo sobre la arteria. Además fueron dadas a conocer fotos de motocicletas estacionadas “al ahí se va” sobre calles como Juárez, sin tomar en cuenta los cajones exclusivos para este tipo de vehículos.

La gente coincide en que Cerritos pasó de ser “un rancho bicicletero” a una dizque “ciudad de motoristas” y claro que esto tiene consecuencias. No pasa una semana, o nos atrevemos a asegurar que a diario suceden accidentes que implican a motociclistas. Los hay conduciendo cuando ni siquiera tienen la mayoría de edad o no cuentan con licencia para conducir.

Los esfuerzos para poner orden datan desde hace décadas. Mediante Tránsitos Municipales a la orden de distintas administraciones, primero se intentó que los ciclistas hicieran caso. No se pudo y todavía se les mira en contra por calles principales. Lo mismo se quiso hacer con motociclistas una vez que conocida empresa les fió miles de unidades a casi todos. Tampoco se logró y ante la saturación actual se volvió necesario ampliar las áreas para que las motos puedan estacionarse, pero eso no basta, porque cada quien sigue haciendo lo que le viene en gana.

Los choferes de carros, camiones, camionetas o hasta maquinaria pesada no respetan los espacios, y los de las motos hacen lo mismo, entonces de nada sirve.

Por su parte, Tránsito Municipal intenta ser estricto cuando mira que alguien violenta el reglamento, pero solo se saca insultos y ante multas lo primero que hacen los infractores es buscar que alguna influencia les ayude para no pagar, pero pocas veces reconocen su error y la emprenden contra quien los castigó.

Cerritos aun con la denominación de “ciudad” no cuenta con ningún semáforo. Todavía carece de señalética que marque límites de velocidad, preferencia o circulaciones. Los espacios para discapacitados no se respetan y para colmo no hay calles sin topes o baches.

Usuarios de nuestras Redes Sociales como Ángel Reyes, indican que las autoridades “pueden hacer La Gallera estacionamiento y sería lo mismo, es la falta de cultura vial la que hace falta”, y ni hablar de los comerciantes o dueños de casas habitación que utilizan objetos para apartar lugar sin pagar o tener derecho a ello, aunque un caso extremo es el de un vendedor de especias, cuyo negocio en la calle Pedro Antonio de los Santos, casi esquina con Matías de Ávila, que así como jugando ya tiene un tapanco con todo y carpa a media calle.

Pero, ¿por qué es importante la cultura vial? De acuerdo con el Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en nuestro país 16,000 personas pierden la vida anualmente en eventos de tránsito.

En un estudio realizado en el año 2021, el mismo Instituto advierte que, en su mayoría, estos incidentes se hubieran podido evitar, ya que 85% se deben a errores humanos, como en el caso de choques y atropellamientos, mientras que el resto son acontecimientos fortuitos como problemas en el camino, condiciones climatológicas adversas o averías en los vehículos. Lamentablemente la mayoría de estos decesos corresponde a personas jóvenes.

En el mismo artículo que fue difundido por la página “Portal Automotriz”, se indica que la cultura vial –o educación vial– es el conjunto de competencias, reglas y normas de comportamiento que toda persona debe conocer y observar cuando haga uso de la vía pública, sin importar su medio de desplazamiento. Su implementación efectiva es indispensable para garantizar la convivencia armónica entre los usuarios. Pero no sólo eso: además, puede ser el principio de prácticas de movilidad más responsables con el medio ambiente, lo cual redundará en el mejoramiento de la salud de la población.

El objetivo de la cultura vial es promover la movilidad segura y sustentable de todos los que ocupamos la vía pública, garantizando nuestra protección y libre tránsito. Para alcanzarlo, es necesario que todos conozcamos los derechos y obligaciones que adquirimos como automovilistas, motociclistas, ciclistas, operadores de transporte de carga, usuarios del transporte público y peatones, así como las características propias de la vía pública, los factores de riesgo a los que estamos expuestos y las medidas que podemos tomar para evitar ponernos en peligro. ¿Cuánta cultura vial tiene usted?

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