- Baldomero Guerrero fue un personaje emblemático de Cerritos
MARCO SERNA.- Cerritos se vistió de luto el pasado 26 de junio por la muerte de uno de sus personajes más queridos y conocidos: Baldomero Guerrero Mireles, don Baldo. El señor Guerrero falleció en Rioverde por la mañana, a causa de un accidente que sufrió en su domicilio, donde estuvo en coma hasta su deceso.
Don Baldo era el dueño de un famoso taller mecánico que se convirtió en un punto de reunión y convivencia para distinguidas personalidades de la política y cultura popular. En su taller se podía escuchar desde una anécdota hasta un debate sobre los temas más relevantes del momento, siempre con respeto y cordialidad.
Entre los asiduos visitantes del taller de don Baldo se cita al ingeniero Héctor Gloria, al licenciado Alfredo Ruiz Vaglienty, al exjefe de la recaudadora de finanzas Jorge Valladares Quintana, al exalcalde Salvador Martínez Sifuentes, al profesor Jorge Luis Quintero Luévano, al presbítero Mariano Zamarripa, a Efrén Torres y a muchos más. También se recuerda a otros que ya no están como el doctor Victoriano Hernández Alcalá, Gregorio Barrón Cárdenas, Francisco Manzano Sigala, Enrique Vázquez Tapia y a don Juanito Morales.
En el taller de don Baldo no había distinción de partidos políticos, pues ahí convivieron personas del PRI, del PAN, Partido del Trabajo y del Partido Verde por solo citar a algunos. De hecho, en sus últimos cumpleaños se contó con la presencia de la alcaldesa María Leticia Vázquez Hernández y personal del gabinete Verde. Don Baldo celebraba su onomástico cada 28 de febrero con una gran fiesta donde solo se tomaba unas dos cervezas, pues después de un accidente que sufrió hace unos años moderó su forma de festejar.
Don Baldo nació en el barrio de San Juan, uno de los más representativos del municipio. Desde los 13 años empezó a trabajar en un taller mecánico y luego combinó ese oficio con el de chofer de taxi. Su padre, Aurelio Guerrero, trabajó por muchos años con el señor Amado Almazán, padre de Jesús Almazán.
La gente cuenta que Baldomero comenzó en el taller que era de su cuñado Amparo Alejos, después este se fue a Tijuana y Baldo se quedó en el local de Ocampo, entre Galeana e Independencia. Luego se cambió a la calle Bravo, donde permaneció hasta su muerte.
La empresa Funerales La Gloria informó que la velación se llevó a cabo en la calle Matamoros número 28 y que la misa y el sepelio se realizaron el martes 27 por la tarde. Antes de ser llevado a su última morada, el cuerpo de don Baldo llegó a su taller por última vez, donde recibió el homenaje y el adiós de sus amigos y familiares.
Nació el 28 de febrero de 1937 y murió a los 86 años de edad.








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