- La política municipal se mueve antes de que suene el primer disparo oficial, y Cerritos no es la excepción
PLURINOMINAL | Falta más de un año para que los cerritenses definan quién ocupará la silla de la presidencia municipal, pero el tablero ya tiene piezas en movimiento. Las redes sociales, ese termómetro imperfecto y ruidoso de la política local, comenzaron a circular nombres con la misma velocidad con que se desmienten: Daniel Zapata Ortega por Morena, los hijos de Jorge Quintero por el verde, Arturo Narváez y Lena Jiménez por el PAN, y sobre todos ellos, el nombre que más pesa sin necesitar campaña todavía: Ruth Liliana Castillo Montelongo.
Empecemos por lo que ya se sabe. Zapata Ortega, director regional de Bienestar Zona Media con sede en Rioverde, fue consultado, dicen sus conocidos y no tiene aspiraciones. Que Morena lo contemple como segunda opción dice más de la institución que del personaje: el partido gobernante en el país llega a Cerritos sin candidato propio de primera fila y mirando hacia un médico conocido en la localidad cuyo nombre completo aún no se pronuncia en voz alta. Recordemos que se trata de un partido que controla el gobierno federal.
El verde, por su parte, apuesta a la herencia. Los hijos de Jorge Quintero, Marlene y Jorge Junior, cargan con un apellido que intentó varias veces sin lograrlo bajo las siglas del tricolor. La pregunta es si ese apellido es un trampolín o un ancla. En política municipal, los apellidos pesan, pero también cansan.
El PAN tiene en Arturo Narváez a un aspirante de ciclo largo, de esos que no abandonan la ilusión aunque el calendario o las circunstancias los hayan esquivado. Lena Jiménez completa el cuadro albiazul con unas aspiraciones que llevan años circulando sin que nadie las haya formalizado ni enterrado del todo. Que ninguno haya dado el paso formal no los descarta, pero tampoco los confirma.
Y luego está la variable que reordena todo el tablero: la reelección. Ruth Liliana no es cualquier presidenta municipal en cualquier municipio. Es militante del PVEM en un estado donde Ricardo Gallardo Cardona manda y donde la diputada local y dos veces presidenta municipal, Ma. Leticia Vázquez Hernández representa al mismo partido. Eso no es un detalle menor. Es estructura, presupuesto, respaldo institucional y maquinaria electoral concentrada en un solo nombre. Quien quiera ganarle tendrá que hacer algo más que circular su nombre en grupos de WhatsApp.
El juego de Cerritos está apenas empezando, pero las reglas ya están escritas: en municipios pequeños, quien llega con el gobierno del estado detrás la tiene más fácil. Los demás tendrán que demostrar que esta vez será diferente.


















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