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“En casa de herrero, cuchillo de palo”

  • Accidente desata polémica contra comerciante

MARCO SERNA.- El pasado sábado 9 de marzo, un accidente en el camino a La Rinconada, ha dejado a la comunidad envuelta en una polémica que va más allá del hecho en sí. La camioneta Ranger café, propiedad de la comerciante de frutas y verduras, Paty Orozco, fue protagonista de este incidente que ha levantado sospechas y generado un acalorado debate en las redes sociales y la comunidad.

El primer reporte sobre el accidente surgió de una página dedicada a informar sobre eventos en Cerritos relacionados con la seguridad. El denunciante, bajo anonimato, señaló la conducción imprudente y temeraria de la camioneta, siempre manejada «muy recio» por los integrantes de la familia Orozco. Comentarios en otras páginas locales respaldaron esta afirmación, destacando la falta de control de la madre, Paty Orozco, sobre la forma de conducir de sus hijos.

La situación tomó un giro inesperado cuando Paty Orozco respondió a las acusaciones alegando que la camioneta accidentada no estaba siendo conducida por ninguno de sus hijos. Sin embargo, la identidad de la persona al volante y su paradero después del accidente permanecen desconocidos, generando incertidumbre sobre su estado y su posible implicación. Tampoco se conoce su estado de salud.

Las autoridades locales también han arrojado luces discordantes sobre el incidente. Aunque Paty Orozco afirmó que la persona responsable fue detenida, un policía indicó que solo se encontraba un sobrino de la comerciante en el lugar y que el responsable había huido antes de su llegada. La falta de claridad en este aspecto ha contribuido a la confusión y las especulaciones en la comunidad. “Dicen que la traía su esposo”, dijo una persona.

No es la primera vez que el nombre de Paty Orozco se ve envuelto en controversias. Recordemos que en abril de 2017, se reportó un altercado entre la comerciante y la exdirectora de Comercio, María Elena Jiménez Reyes, por presuntas obstrucciones en el mercado municipal.

En ese entonces, María Elena Jiménez Reyes acudió a la parte poniente del Mercado Municipal para increpar a Patricia Orozco. Según la funcionaria, «había denuncias por obstruir el paso de la gente». El incidente llamó la atención debido a los gritos de la señora. Jiménez Reyes se presentó acompañada del subdirector de tránsito municipal Homero Alvarado.

Se explicó a este medio, que frente al local donde se ubicó «La Purina» se encuentra lo que sería una área libre de locales, sin embargo, Paty Orozco se plantó en el lugar sin respetar límites. La Dirección de Comercio le pedía no obstruir la pasada, lo que, como siempre, la hizo explotar.

María Elena Jiménez aseguró en ese entonces que había denuncias por obstruir el paso de los clientes, en tanto, algunas personas dijeron que “todo eran puras envidias porque Paty vendía mucho”. Así las cosas, se permitió la instalación de la estructura.

Pero en junio de 2020, el estanquillo de la señora fue clausurado y desmantelado debido a su falta de cumplimiento con las órdenes de la Secretaría de Salud durante la pandemia. La polémica no solo giraba en torno a la resistencia presentada por la mujer, sino que se intensificó debido a las presuntas amenazas de muerte que uno de sus parientes dirigió al personal de la Coepris. Así consta en un primer reporte de autoridades.

El estanquillo ostentaba los sellos de clausura impuestos por la Coepris, y se podían ver al paso de la gente. Ante la posibilidad de una clausura definitiva, las autoridades instaron a la comerciante a modificar su comportamiento y cumplir con las indicaciones tanto a nivel municipal como estatal. Por su parte, funcionarios locales enfatizaron que evitar la clausura definitiva estaba en manos de la mujer, quien debía moderar su comportamiento y acatar todas las disposiciones. Además, el tema debía resolverse en Rioverde.

Ante la negativa de la comerciante, de seguir las indicaciones para la sana distancia, los empleados de la Comisión de Salud solicitaron el apoyo de la Dirección de Seguridad Pública Municipal para clausurar el negocio.

La discusión, que duró casi dos horas, fue presenciada por numerosos clientes del mercado. Finalmente, lograron que la mujer atendiera las indicaciones y cerrara.

Algunos locatarios recordaron que algunos puestos, como el de Orozco eran irregulares, ya que ocupaban un área que antes era una explanada. Cuestionaron la decisión de administraciones anteriores que beneficiaron a ciertos ciudadanos, perjudicando la estética del lugar. Así las cosas, se desconoce cómo volvió a conseguir el permiso para instalarse en el mercado, que se trata de un área pública que forma parte del patrimonio municipal.

Incluso, en este 2024, Orozco intenta poner un techo en su lugar. Como no lo ha logrado, atiende a lo que mejor sabe hacer, victimizarse, y si ya no se han escuchado gritos alrededor de su local, sí se leen comentarios de repudio, contra lo que, según ella, considera que está mal.

En un comentario reciente contra “la candidata a diputada Leticia Vázquez”, Paty Orozco expresa su inconformidad por la negativa de obtener el permiso para construir el techo. Argumenta que, en condiciones climáticas adversas, trabajar sin resguardo se torna complicado. Además, menciona las represalias que ha experimentado durante casi dos administraciones. La comerciante, que presume de ser madre de familia responsable, se cuestiona el motivo de la oposición a cubrir un espacio necesario para su labor y destaca la falta de empatía y solidaridad, especialmente entre mujeres. Parece que no entiende que su desobediencia solo causará más desorden en el lugar, pues más personas querrán hacer lo mismo. “Dice que no le permitieron hacer un techo, pero el puesto que tiene ahorita sí tiene techo”, explicó la Dirección de Desarrollo Económico.

En conclusión, Paty Orozco parece adoptar una postura victimista en diversas situaciones. Sus reacciones, marcadas por comentarios que apuntan al descontento contra casi todo, refuerzan la necesidad de recordar que: «el buen juez por su casa empieza».

No obstante, algo se le reconoce. La señora se expone a la crítica con sus comentarios sin recurrir al anonimato, como lo hacen algunos cobardes.

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