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Cerriles 2180

El inicio de la campaña de Alfredo Sánchez Azúa frente a la presidencia municipal de Cerritos, es un claro indicador de su capacidad para movilizar a sus seguidores, en una época de tiempos cambiantes y la difícil situación de los partidos que representa. La convocatoria sugiere que su influencia política no es tan significativa como antaño. Sin embargo, el verdadero desafío radica en la inactividad política del PAN, PRI y PRD durante los últimos tres años. Esta apatía ha dejado a los partidos luchando por recuperar el apoyo popular en un corto período de tiempo. La improvisación de última hora rara vez puede sustituir a la planificación meticulosa y al esfuerzo sostenido. Por lo tanto, la lección aquí es clara: la política requiere de un compromiso constante, no solo de esfuerzos esporádicos en tiempos de necesidad.

La candidatura de Lety Vázquez al XI Distrito Electoral refleja la creciente diversidad en la representación política de la región. Su campaña evoca el legado de Liliana Carbajal Méndez, la primera mujer en ocupar una diputación por Cerritos, aunque su éxito se atribuye en parte al apoyo de Alfredo Fernández Moreno. La crítica hacia Carbajal por la falta de reconocimiento a Cerritos tras su victoria resalta una lección importante: el agradecimiento y la reciprocidad son esenciales en la política. No basta con alcanzar el poder; los líderes deben mantener una relación de gratitud y servicio con sus electores. Vázquez tiene la oportunidad de aprender de estos precedentes y forjar un vínculo más fuerte y genuino con su comunidad, demostrando que la representación va más allá de los títulos y se cimenta en acciones y valores compartidos.

La arena política de Villa Hidalgo está en ebullición, con una gama de candidatos que reflejan la diversidad y complejidad del juego democrático. José Coyote, o mejor dicho, “don Chapulín”, ilustra la persistencia a pesar de los reveses electorales, aunque su falta de éxito plantea dudas sobre su viabilidad como líder. Don Telmo, por otro lado, se ve ensombrecido por su asociación con los antorchistas, lo que parece predecir su derrota ante la aversión pública hacia la corrupción y el forasterismo. Lily Guardiola, con su retórica afilada, nos recuerda que la crítica es fácil, pero la verdadera medida de un líder se encuentra en la acción y la innovación, no en la lengua. Enrique López Vázquez enfrenta el desafío de revitalizar un PAN debilitado, mientras que Mirka Monserrat del PRI sufre de un perfil bajo que la hace casi invisible para los electores. Crystal, por su parte, se beneficia de la cuota de género del Partido Verde, aunque la percepción de oportunismo político de su esposo podría ensombrecer su campaña. Estos candidatos deben demostrar que son más que meros nombres en una boleta; deben encarnar la integridad, la dedicación y la visión necesarias para impulsar el cambio genuino y ganarse la confianza de la gente de Villa Hidalgo.

La proliferación de páginas que difunden mensajes alarmistas y desinformación es un fenómeno preocupante en la era digital. Estas prácticas no solo generan pánico innecesario sino que también socavan la integridad del periodismo investigativo. La facilidad con la que se pueden crear y difundir rumores a través de perfiles anónimos o dudosos contribuye a un clima de desconfianza y miedo. Es más alarmante aún que, ante la presión, los administradores de dichas páginas opten por la suspensión temporal en lugar de enfrentar las consecuencias de sus actos, evidenciando una falta de responsabilidad. La identificación de los individuos detrás de estas campañas de difamación es esencial para restablecer la credibilidad y la tranquilidad pública. La transparencia y la rendición de cuentas deben ser pilares en la gestión de plataformas digitales, y es tarea de todos exigir y fomentar estas prácticas para combatir la desinformación y el anonimato cobarde que tanto daño hacen a nuestra sociedad.

Nos leemos la próxima…

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