- Policías en extinción pese a nuevas patrullas
MARCO SERNA.- La seguridad pública en el municipio de Cerritos, ha experimentado una serie de altibajos a lo largo de los últimos años, reflejando una problemática que aqueja a gran parte del territorio nacional. La reciente entrega de tres patrullas por parte de la presidenta municipal, Ma. Leticia Vázquez Hernández, el pasado 8 de agosto, es un punto crucial en la historia reciente de la localidad, pero también subraya los desafíos persistentes en materia de seguridad.
Esta entrega de vehículos representa un avance significativo para un municipio que, hace apenas seis años, contaba con una sola patrulla para atender a una población de más de 20,000 habitantes. En enero de 2018, durante la administración de José Alfredo Sauceda Loredo, la Dirección de Seguridad Pública y Tránsito Municipal, entonces liderada por Patricio Patlán Sánchez, enfrentaba una severa escasez de recursos materiales y humanos.
La evolución del cuerpo policiaco de Cerritos refleja las complejidades políticas y administrativas del municipio. El Partido del Trabajo, bajo la dirección de Erasmo Galván Nieto, dejó una corporación con 35 elementos, incluyendo personal administrativo y mandos. Posteriormente, durante el trienio panista 2012-2015, se produjo una reducción en la nómina, justificada por la reprobación de exámenes de control y confianza de 9 oficiales. Sin embargo, esta disminución no se compensó con nuevas contrataciones en el área de seguridad, sino con la incorporación de militantes del Partido Acción Nacional en puestos administrativos de alto nivel.
El periodo de 2014 a 2016 estuvo marcado por renuncias y reubicaciones de elementos policiales. A pesar de los anuncios de contratación de nuevo personal por parte de José Alfredo Sauceda Loredo en 2016, la falta de inversión en equipo, particularmente en vehículos, siguió siendo una constante. Para 2018, la situación había llegado a un punto crítico: una sola patrulla para 14 elementos divididos en dos turnos, obligados además a realizar patrullajes en la supercarretera hasta el kilómetro 28, muy por encima de sus capacidades y jurisdicción.
Esta precariedad contrasta fuertemente con las recomendaciones internacionales de ese entonces que deben estar vigentes. Según normas de las Naciones Unidas, una ciudad del tamaño de Cerritos requeriría una fuerza policial de alrededor de 80 elementos. La realidad, sin embargo, muestra un cuerpo policial disminuido, mal remunerado y enfrentando condiciones laborales adversas, incluyendo largas jornadas y frecuente hostilidad ciudadana.
El panorama en Cerritos es un microcosmos de la crisis de seguridad que enfrenta México. A nivel nacional, la ratio de policías por habitantes es de apenas 1.2 por cada 100, muy por debajo de los estándares internacionales. Los bajos salarios, que en muchos municipios apenas alcanzan los 13,000 pesos mensuales, contrastan con los de ciudades como Guadalajara, Querétaro, Monterrey y San Pedro Garza García, donde los oficiales pueden ganar hasta 18,000 pesos libres de impuestos.
La precariedad laboral no solo afecta el desempeño de los oficiales, sino que también erosiona la confianza pública en las instituciones de seguridad. Los policías, además de enfrentar a la delincuencia, deben lidiar con una sociedad a menudo hostil y prepotente, que los tacha de corruptos o ineficaces, lo que complica aún más su labor.
La situación actual en Cerritos, con un cuerpo policial de algunos 10 elementos para operar las nuevas patrullas, evidencia que la mera adquisición de equipo no resuelve el problema de fondo. La convocatoria abierta para reclutar nuevos oficiales, vigente desde el año pasado, busca abordar esta carencia, ofreciendo oportunidades de formación y especialización.
Mientras la entrega de nuevas patrullas representa un paso positivo, el desafío real para Cerritos y para muchos municipios mexicanos radica en fortalecer integralmente sus cuerpos policiales. Esto implica no solo mejorar salarios y condiciones laborales, sino también restaurar el prestigio y respeto hacia la función policial. A través de un enfoque holístico que incluya capacitación continua, equipamiento adecuado, y un cambio en la percepción social de la policía, se podrá avanzar hacia una seguridad pública más efectiva y confiable. De otra forma nunca se podrá.










Los comentarios están cerrados.