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“Siempre los mismos”…

La marejada electoral inunda ya a nuestro municipio.
Las campañas cobran intensidad y con ello la dermis popular se irrita nuevamente por la labia de los políticos con sus falsas promesas y su voracidad incontinente.
Los electores estamos hartos de lo mismo, pero yo digo que también de los mismos.
Es irritante recordar cómo algunos pseudo políticos prometen lo que no van a cumplir, aun cuando algunos lo firmen ante notario. Ese recurso notarial es sólo un acto mediático para inspirar confianza y fe públicas, pero no es un compromiso con toda la fuerza legal para exigir el cumplimiento.
Si eso fuera verdad declararían también que quedan sujetos a las sanciones que los electores les impongan en caso de incumplimiento. Hasta ahora nadie les ha censurado su falta de compromiso y ni los ha sancionado negándoles nuevamente el voto, en lo que pareciera un acto de masoquismo electoral.
Otro factor de hartazgo son los chapulines, trapecistas o trepadores políticos que van de cargo en cargo sin resultados positivos para quienes los elegimos.
Tenemos casi medio millar de diputados federales y 100 senadores, incluidos los de nuestro estado, y los legisladores locales de todos los congresos estatales, que en vez de legislar sólo grillan y cobran sus jugosas dietas.
Causan escozor los políticos que en muchas ocasiones se vuelven aliados, cómplices o protectores de los malos policías y agentes investigadores que tutelan la inseguridad, la impunidad, la corrupción y la injusticia. De ex policías y de ex militares que engrosan las filas del crimen organizado y abusan de la sociedad.
Tenemos un tedio urticante por la excesiva y onerosa propaganda gubernamental en medios publicitarios para presumir logros de obras eminentemente materiales, y que aunque necesarias, no son más relevantes que los programas de educación, justicia, salud, empleo, etc; los cuales soslayan o peor aún no los han resuelto ni tienen voluntad de resolverlos.
Nos irritan también los políticos sin escrúpulos que en su enfermiza ambición de poder sólo buscan el cargo para servirse y no para servir y que para lograr su objetivo inician campañas sucias y ausentes de toda ética y respeto por el adversario.
Ojalá que quienes aspiren a gobernarnos y a representarnos en los diversos escenarios políticos den un cambio radical a estas nocivas costumbres y ofrezcan un gobierno honesto, cumplido, confiable y transparente, sólo así los electores no alineados volverán a creer en ellos.
En el distrito II local, con cabecera en Cerritos los aspirantes a diputados, —a excepción del Alcalde con licencia, Erasmo Galván—, carecen de arraigo en la zona, y en ciertos casos son unos virtuales desconocidos, lo que deja la competencia muy dispareja y reduce las opciones de atraer a los votantes libres, ya que sólo se apoyarán en el voto duro de los partidos que los postulan y en uno que otro tránsfuga.
En lo que toca a los candidatos a alcaldes, las distancias se acortan cada vez más y es difícil un pronóstico preciso, más aún cuando la tradicional veleidad de los votantes locales es una variable que afecta seriamente cualquier estimación. El voto de los indecisos gravita poderosamente en el resultado final. De eso hay contundentes ejemplos.
Para no votar por lo mismo y por los mismos, los ciudadanos tenemos otra opción: votar en blanco, estos sufragios no tienen ningún valor pero sí ayudan a que los llamados partidos morralla pierdan su registro y dejen de ser una carga para la ya de por sí agobiada economía de la sociedad mexicana, dado que sólo sirven de comparsas a los partidos grandes, a los cuales se adhieren como rémoras para conservar su registro y su presupuesto.

CINCELAZO.- ¡De verdad! ¿Escogeremos los gobernantes que merecemos?

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