El gobierno sabe que no requiere intervención la pugna entre grupos delincuenciales que se disputan el territorio potosino, donde la actuación de autoridades se resume a recoger cadáveres para iniciar un procedimiento obsoleto, siempre en la búsqueda de culpables que muy poco aparecen.
Son los propios criminales quienes se eliminan entre sí, y la detención de éstos sólo es una carga más para el país en reclusorios que a la orden del hampa, pueden abrir sus puertas para dejar libres por centenas a quienes consideran útiles.
Entre políticos corruptos, criminales que causan terror internacional y una economía que afecta cada vez más la canasta básica, “la mayoría de mexicanos” tuvieron la esperanza en el “nuevo PRI”. Ilusos han dicho, “llegando Peña esto terminará”, mientras que otros de pensamiento igual aplauden la guerra comenzada durante el calderonismo, porque “nadie se había atrevido a hacerlo”. Lo cierto es esto: Una riqueza del país bien proporcionada, a través de la política que se ha implementado a lo largo de casi 80 años, habría arrojado otros resultados.
Los hechos delictivos de impacto, dejaron de ocurrir en la cabecera los primeros meses del año. Desde entonces la ciudadanía ha dejado de ser la misma. Cerritos, se observa desolado a temprana hora. Únicamente los más atrevidos se arriesgan a caminar entre penumbras locales, porque son pocos los que escapan al estado deprimente y de terror que envuelve.
Actualmente, cualquier asunto en la capital, debe comenzarse siempre con bendiciones maternales, ante la preocupación de caer víctimas del fuego cruzado que no acaba, y que ha contabilizado casi 80 asesinatos en menos de un mes.
El estado potosino, relució en las páginas del prestigiado e internacional diario de nombre El País, con la imagen de las 4 personas que fueron encontradas colgando de un puente semidesnudas, la madrugada del jueves 6 de septiembre, en una semana de las más violentas en los antecedentes de SLP.
El artículo de Luis Prados, que lleva por nombre “Lucha a muerte en los Zetas”, de fecha, 16 de septiembre, (El Día de la Independencia) explica que los enfrentamientos, “Probablemente sean el acontecimiento más importante del año en el mundo criminal. Los Zetas, el cartel más sanguinario de México, en vertiginosa expansión desde hace casi tres años, están en guerra entre ellos y los muertos se cuentan ya por decenas. Lo que era un rumor hace unos meses, fue confirmado días atrás por la Procuraduría General de la República.
Los dos capos de la organización criminal, Heriberto Lazcano Lazcano, El Lazca, y Miguel Ángel Treviño Morales,Z-40, libran desde comienzos del verano una batalla por el liderazgo, el dinero y el territorio que de momento ha estallado en los Estados de San Luis Potosí, Zacatecas, Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila, en el noreste del país”. Reza parte del artículo, creando así una visión mundial de lo que aquí presenciamos, pero que se oculta entre telenovelas.
Pero es que ante la escasa oportunidad que enfrentan en el país, quienes optan por marcharse con rumbo al norte, cruzando el río, hoy ya no temen ser asesinados por criminales, sino también por elementos de patrullas fronterizas, que si gustan, pueden utilizarlos en sus prácticas de tiro al blanco. Estamos atrapados.
Nos leemos luego.








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