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Arcas vacías

El nuevo Cabildo. Tarea difícil.

“Mal inicia la semana para los que se ahorcan en lunes”, así, con este refrán popular se define cabalmente la situación económica de la actual administración municipal que encabeza la comunicóloga Dulce María Montes Zúñiga.
Con un erario famélico de numerario, -cuyas arcas vacías son fruto ya sea del despilfarro, ya del saqueo o peor aún por la pésima administración de quien custodiaba los dineros- la nueva alcaldesa enfrentará serios problemas para aterrizar sus proyectos y programas de gobierno.
Ninguna administración gubernamental está a salvo de la tentación de manipular el uso de los recursos públicos, pero hay casos en que esto es aberrante.
Ya sea para lucro personal, compra de conciencias o pago de favores, lo cierto es que quienes detentan el poder suelen usar los recursos del erario de manera discrecional y sin el más mínimo rubor para favorecer a sus allegados e incondicionales.
Y eso justamente es lo que sucedió con el material y el numerario con los que la empresa cementera asentada en ésta región pagó parte de su adeudo de contribuciones catastrales con el H. Ayuntamiento de Cerritos durante el interinato de Rodríguez Carbajal Irma Nubia.
Es de dominio público que estas contribuciones en nada ayudaron al tesoro municipal y sí en cambio sirvieron a intereses mezquinos del interinato.
Entre obras onerosas, cuyos deficientes resultados no corresponden a la inversión aplicada; el desvío de recursos para el pago de laudos a los favoritos de la jefa en turno y una administradora que cuidaba los centavos y descuidaba los pesos, la ecuación obviamente conduce a un resultado en ceros para la caja del Municipio.
Números rojos, como la vergüenza de la que carecen quienes no dejaron ni para el pago de las liquidaciones de ley de los empleados que no entran en los planes de la nueva administración.
La voracidad de algunos regidores alcanzó niveles de rapacidad, al grado de pedir tajada a los beneficiarios de donaciones o de enlistar a familiares en las listas de solicitantes e incluso hasta a comercializar con otros ayuntamientos el material propiedad del pueblo cerritense sin que se supiera el destino del producto de la venta.
En síntesis, no le bastará a la alcaldesa Dulce Montes con las buenas intenciones o el espíritu emprendedor para lograr sus objetivos. Las obras y los programas sociales requieren de efectivo para su concreción y las escarcelas municipales están en quiebra total.
Mucho se habrá de trabajar para gestionar los recursos necesarios para cumplir las promesas de campaña y para restañar el deterioro económico que ahoga al municipio.
Los ingresos propios del ayuntamiento no son de suyo opulentos, de hecho la bonanza nunca ha sido una característica del tesoro municipal, antes bien siempre ha sufrido restricciones y las participaciones fiscales son cada vez más magras, lo que obligará a una inteligente y eficaz reingeniería en el aspecto económico para allegarse dinero, bien sea bajando recursos de programas federales hasta ahora desaprovechados, bien sea con un prudente endeudamiento a corto plazo.
Sea como sea, ante el saqueo todo será empezar cuesta arriba y mucho dependerá el éxito en esta gestión de la eficacia y el empeño de los colaboradores de la señora presidenta, de los cuales no todos tienen un claro pasado.
Sin duda, si le va bien a la administración le irá bien al pueblo.
Es tiempo de trabajar tenaz y audazmente, dejando atrás los resabios y las revanchas, hoy todos exigen y apuestan por un mejor gobierno, incluidos quienes votaron diferente.

CINCELAZO: ¡Primero hay que restaurar los daños, después cobrarlos!

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