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PRI y el Efecto mariposa

Conservar la gubernatura y recuperar espacios importantes en las legislaturas federal y local no es tarea fácil para el priísmo estatal.
El reciente triunfo electoral de la alianza opositora Unidos por Baja California con el candidato de la coalición PAN, PRD, Panal y PEBC, Francisco “Kiko” Vega de Lamadrid, podría reflejarse en San Luis Potosí, mediante un fenómeno conocido como “Efecto mariposa”.
El citado efecto teóricamente establece la idea de que, dadas unas condiciones iniciales de un determinado sistema natural, la más mínima variación en ellas puede provocar que el sistema evolucione en formas totalmente diferentes.
Sucediendo así que, una pequeña perturbación inicial, mediante un proceso de amplificación, podrá generar un efecto considerablemente grande.
Esta interrelación de causa-efecto se da en todos los eventos de la vida. Un pequeño cambio puede generar grandes resultados o hipotéticamente: «El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo».
Esto lo saben las cúpulas estatal y nacional del PRI y por ello ha iniciado ya las estrategias necesarias para contrarrestar un acto similar en nuestro estado.
El riesgo de una situación análoga en San Luis Potosí incrementa sus probabilidades con la visita que este viernes hace al panismo potosino el presidente nacional del albi azul, Gustavo Madero en busca de trabar alianzas con otras fuerzas opositoras locales.
Ante la carencia de figuras sólidas en el tricolor potosino – a excepción de Teófilo Torres Corzo- que pudieran pelear por la gubernatura contra adversarios de la talla de Octavio Pedroza Gaitán o Alejandro Zapata Perogordo por el PAN –o de los Gallardo por el lado de las izquierdas– el revolucionario buscará reposicionar a opciones emergentes como es el caso de Manuel Lozano Nieto o Mario García Valdés, este último con una génesis política ajena al tricolor.
Si a esta situación se agrega una actuación que va del gris al más oscuro en la actual administración estatal, adicionada con el estercolero político y financiero que dejó la gestión de Victoria Amparo Labastida en la capital, el panorama para los “dinos” se torna francamente desalentador, si no es que hasta letal.
La posibilidad de una alianza anti priísta para los comicios del 2015 es altamente probable y las condiciones actuales son propicias para batir al PRI rumbo a la gubernatura y en las contiendas por diputaciones federales, locales y alcaldías municipales.
Contrarrestar estos efectos negativos conlleva, entre otras acciones, la de reforzar y en algunos casos renovar los comités municipales priístas, tarea que ya han puesto en marcha en varios puntos de la entidad y en ello han lidiado y tendrán que seguir lidiando con los caciques tradicionales que buscan imponer su voluntad sobreponiendo sus intereses personales por sobre los de su instituto político, situación que podría generarse aquí en Cerritos cuando a inicios del próximo año se renueven los cuadros tricolores locales.
El PRI local deberá dejar atrás la era jurásica y entrar de lleno a una época de ideas frescas con gente joven y emprendedora.
En Cerritos hay cartas excelentes para manejar el CDM del tricolor con ideas modernas y con gran preparación académica como son los casos de Federico Castillo Vera, Leticia Vázquez Hernández, Raúl Reyes Tapia, Carlos Guerrero Nieto o Pedro Antonio Castillo todos ellos con buenas ligas en la capital del estado o éste último con fuertes amarres a nivel local.
Un comité bien armado podría impulsar candidaturas fuertes para recuperar la alcaldía en manos del panismo, con abanderados de alto perfil como Jesús Almazán Amaya o Pablo Sánchez Turrubiartes, sin descartar a cualquiera de los mencionados párrafos arriba.
Volver a las anacrónicas prácticas de imponer a los favoritos de los líderes cenecistas o cetemistas sólo porque son incondicionales, no abonará en nada al proyecto ganador del priísmo. Las imposiciones engendran divisionismo que será capitalizado por una eventual alianza de oposición, eso, si la soberbia de las tribus de izquierda no aborta el proyecto y ceden para logran acuerdos políticos que culminen en un triunfo similar al de BC.
Mucho se tendrá que trabajar si se quieren recuperar espacios perdidos y mantener el poder en el Estado y cualquiera de los jóvenes arriba mencionados puede coadyuvar a esta titánica tarea, si bien es cierto que el PRI por sí solo sufrirá para conservar el coto de poder que hoy detenta.
Pero en el ejercicio de la imaginación podría darse una eventual coalición con alguno que otro partido menor que refuerce a los “dinos” en su lucha electoral, pero para ello los caciques tendrán que despojarse de la idea de que son los dueños del partido.
CINCELAZO.-. Como Sísifo, a rodar la roca priísta cuesta arriba.

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