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“Las campanas de la parroquia”

...hoy las campanas recién teñidas se dejan retratar cuando emiten su tañido...
…hoy las campanas recién teñidas se dejan retratar cuando emiten su tañido…

Rubén Salazar.- El tiempo no se detiene, aunque a veces parece que sí. Desde la muerte de don Pepe, su hijo Gustavo visita diariamente a las campanas de la parroquia de San Juan Bautista para dejar a punto los contrapesos del reloj; para que se muevan a lo largo del día y que las manecillas marquen la hora correctamente.
Y no sólo las de la parroquia. La pericia relojera (además de fotográfica, de la que otro día platicaremos) de la familia les ha permitido conocer y hacerse cargo de la compostura y mantenimiento de los indicadores del tiempo en la presidencia municipal y en otras parroquias y templos.
Escaleras angostas, otra de mano. Aguas con el vértigo. Son muchos escalones para llegar a ver al reloj español, donado por Ángel y Gabriel Núñez, españoles, quienes costearon su instalación.
Fue inaugurado en 1900, el 18 de marzo, por el gobernador Blas Escontría. El párroco era Aniceto Cárdenas.
Para la remodelación de la parroquia los hermanos Luna, Gustavo y Jaime, se pusieron en contacto con los herederos del fabricante, Canseco Relojero de Madrid, quienes se mostraron sorprendidos y emocionados de saber por fin dónde está uno de los dos relojes que fabricó su familia hace tantos años.
Es fascinante el mecanismo. Aceite y los contrapesos donde deben ir. Cambiar acaso un engrane, poner aceite en el lugar correcto. De las tres caras del reloj una se dice que no funciona desde la revolución, cuando le cayó por azar o adrede un balazo. Gustavo cuenta que a ver si pronto se echa a andar, para ver la hora por los tres costados.
El frente de la parroquia dejó su remate horizontal, simplificado a mediados de la década de 1960, y recobró algo de su estilo ondulado original, que era más pronunciado según se ve en algunas fotos antiguas, y hoy las campanas recién teñidas se dejan retratar cuando emiten su tañido. Gritos de bronce. El llamado a misa que oye quien le interesa, y el que quiere ir, va.
La vista hacia la plaza es hermosa. Quizá ayudaría que podaran un poco los árboles que le quitan toda la vista al quiosco y a la presidencia.
El tiempo no pasa de moda. Aunque se nos haga tarde.

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