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Jóvenes crecen en ambiente de violencia

  • Ven con normalidad que esta es la mejor manera de resolver un conflicto

REDACCIÓN.- Este 5 de marzo se vivió una tragedia en el estadio de La corregidora de Querétaro, por el conflicto entre las porras de Gallos Blancos y Atlas.

La Coordinación de Protección Civil del Estado de Querétaro informó a través de su cuenta de Twitter que hasta las 21:24 se reportaron 22 personas lesionadas, 9 de ellos trasladados al Hospital General y de estos, dos de ellos de gravedad, sin embargo en redes asistentes aseguran que hubo decenas de muertos.

Lo sucedido podría cambiar el modo en que se realizan los encuentros de fútbol, así como otras disciplinas deportivas o cualquier evento masivo.

Al respecto, este medio intentó saber si Cerritos había enfrentado episodios de violencia deportiva, y claro que han llegado a ocurrir, pero sin llegar al extremo.

La invasión a la cancha e intercambio de golpes entre porras y jugadores sí ha sido registrada en encuentros locales que se realizan en La Gallera y en La Unidad.

La gente recuerda conatos de bronca entre aficionados y jugadores de equipos como Montaña, Técnicos y Peñarol, pero en el voleibol, básquetbol, béisbol y fútbol rápido también han existido episodios donde la gente se ha maltratado entre sí.

Existe el registro de una bronca entre jugadores de fútbol urugüayo, la cancha se convirtió en ring de lucha libre. Debido a la pelea, jugadores de Padre Jesús y contrincantes se dieron duro, pero incluso en la liga femenil las llamadas Brasileñas han sostenido diferencias con las de San Juan, por solo citar unos ejemplos.

“Aquí el riesgo es que los jóvenes están creciendo en un ambiente de violencia, el cual a ellos les causa admiración pero al final creen que eso es lo normal para resolver conflictos”, dijo a Plurinominal el propietario de un equipo de primera división que ha sido multicampeón.

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