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Cerriles 1844

México. Un país donde el ciudadano ya no puede manifestarse sin temor a represalias. Un lugar donde cada vez es más difícil la crítica contra el poder, porque quien la hace ahora se enfrenta a la intolerancia de quienes tienen en sus manos toda la maquinaria del estado, y si se les exige justicia o un alto a la inseguridad, también se convierte en blanco de maleantes.

Para ilustrar solo una parte del arranque de este 2022, en Morelos un hombre armado agredió con arma de fuego a la activista social Ana Luisa, representante de la “Asociación de Víctimas y Ofendidos del estado de Morelos”, quien era madre de Ana Karen, una menor de edad que también fue víctima de feminicidio en el 2012. Ahora ambos crímenes continúan impunes.

México. Un país donde el ciudadano ya no puede manifestarse sin temor a represalias.

La activista de 51 años de edad recibió tres impactos de bala que le arrebataron la vida. El ataque fue directo y por asesino profesional. Tras el homicidio de su hija, Ana Luisa luchaba por los derechos humanos, además protagonizó manifestaciones para exigir la aparición de personas desaparecidas. La única forma de detenerla fue matándola a balazos.

Pero ahora decir o informar es uno de los mayores riesgos que corren los periodistas, por ello cada vez hay más ciudadanos que asumen la labor informativa, pero escondidos detrás de sus celulares o computadoras dado que conocen el peligro de dar la cara.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, enfrascado en situaciones personales con Carlos Loret de Mola u otros, hace como si nada pasara, pero México ha destacado a nivel mundial no solo por el histórico conflicto entre un gobernante y los periodistas, sino por la impunidad de los crímenes que atentan contra los principios de la democracia, mismos que quedan impunes y por si fuera poco, ahora el país ha vuelto a ser blanco de reflectores debido a la tensión creada por AMLO, entre este lugar y España.

Pero ahora decir o informar es uno de los mayores riesgos que corren los periodistas, por ello cada vez hay más ciudadanos que asumen la labor informativa, pero escondidos detrás de sus celulares o computadoras dado que conocen el peligro de dar la cara…

En México se entierran al día más de 100 personas cuyos asesinatos nunca se resuelven. En la mayoría de los casos se desconoce al autor del crimen y el motivo que orilló al resultado.

Un periodista asesinado este jueves 10 de febrero se llamaba Heber López Vásquez, de 39 años. Los tiros lo sorprendieron en el estudio de grabación de su casa, desde donde emanaba su voz crítica sobre la realidad de Oaxaca.

López es el quinto comunicador asesinado en el país en lo que va del año; el 10 de enero fue privado de la vida José Luis Gamboa, en Veracruz. Los días 17 y 23 del mismo mes fueron ultimados Margarito Martínez Esquivel y Lourdes Maldonado, respectivamente, en Tijuana, Baja California, y el 31 de enero, en Zitácuaro, Michoacán, se perpetró el homicidio de Roberto Toledo.

Además, el pasado 26 de enero José Ignacio Santiago Martínez, fundador y director de Pluma Digital Noticias, medio informativo de corte policiaco, sufrió un atentado del que resultó ileso en la región de la Mixteca; desconocidos le dispararon mientras circulaba en la carretera federal 125, en el tramo Putla de Guerrero-Tlaxiaco.

Después del asesinato de Heber López Vásquez, su hermano Irving, quien también es reportero, exigió justicia y señaló que su familiar estaba acompañado de su hijo cuando fue atacado.

Pero ¿cómo exige protección el gremio al estado? Si el propio presidente López Obrador se ha enfrascado en pleitos contra los principales periodistas del país, dando una imagen de intolerancia, algo que no se observó ni siquiera en la figura de Enrique Peña Nieto o de Felipe Calderón Hinojosa, entonces pudiera concluirse que uno de los principales beneficiados con los homicidios de informadores, es el propio AMLO.

El propio presidente López Obrador se ha enfrascado en pleitos contra los principales periodistas del país, dando una imagen de intolerancia…

Ahora los discursos de López Obrador no solo ponen en riesgo la actitud crítica. Las sentencias de odio apuntan al peligro de la propia integridad de periodistas, mismos que alguna vez estuvieron de acuerdo con ideales ideales de izquierda, pero ahora que lo critican se han vuelto en sus principales adversarios y eso al adulto mayor no le simpatiza.

La organización Artículo 19, una de las que documentan la matanza de periodistas en México, señala que la responsabilidad del 40% de los asesinatos recae en funcionarios públicos.

Otra cosa que llama la atención, es que se procede al ataque personal hacia el comunicador más que a la respuesta a los diversos señalamientos, esto aprovechando la investidura de Presidente Constitucional y los medios que tiene a su alcance.

AMLO debe medir sus palabras y moderar su carácter respecto a las opiniones de terceros, de lo contrario pedirá ayuda para levantarse del golpe que se dé contra el suelo.

Hasta ahora el presidente gobierna “para los pobres”, en tierra rodeada de cuerpos desmembrados, colgados sobre la vía pública, vísceras esparcidas por avenidas principales y rodeada de pancartas con fotos de desaparecidos, clima que jamás podrá apaciguar con sus consultas ciudadanas aun y cuando resulte vitoreado como un mesías.

Sin duda que Obrador ha logrado grandes cambios en favor de los que menos tienen, pero gracias a sus mañaneras ha soltado tanto la lengua, que esa misma podría enredarlo y causarle un tropezón del que difícilmente se levantará.

Nos leemos la próxima…

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